El presidente luso pide estudiar y asumir el pasado “con lo bueno y lo malo”

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PORTUGAL 25 ABRIL

Lisboa, 25 abr (EFE).- El presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, defendió hoy que es necesario estudiar y asumir el pasado del país “con lo bueno y con lo malo”, porque nunca hubo ni hay un “Portugal perfecto” ni tampoco un “Portugal condenado”.

“Es prioritario asumir todo, ese pasado”, defendió, “sin autojustificaciones” ni “autoflagelaciones”, en un discurso en las conmemoraciones del 47º aniversario del 25 de Abril en la Asamblea de la República que fue aplaudido en pie de forma unánime por todos los grupos parlamentarios, algo que no suele ser frecuente.

Rebelo de Sousa aseguró que “no hay ni nunca hubo un Portugal perfecto, no hay un Portugal condenado”, por lo que no se puede pasar “del culto acrítico triunfalista exclusivamente glorioso de la historia a una demolición acrítica”.

“Nada como el 25 de Abril para repensar nuestro pasado, cuando el presente es todavía tan duro”, dijo el jefe del Estado, que inició su discurso hablando de la guerra colonial, asunto que levantó polémica recientemente tras la condecoración del teniente coronel Marcelino da Mata, calificado por algunos de “criminal de guerra”.

Rebelo de Sousa consideró que no se puede “juzgar el pasado con los ojos de hoy” y dejó palabras tanto para los portugueses que participaron en las guerras como para quienes combatieron el imperio colonial y sufrieron las consecuencias del conflicto.

“Que los años que faltan hasta el 50 aniversario sirvan para recorrer ese camino, asumiendo los honores y los fracasos, pero construyendo cohesiones e inclusiones y no creando intolerancias. Que el 25 de Abril viva siempre, como gesto liberador y regenerador de la historia”, sentenció.

La sesión solemne en el Parlamento volvió a contar, como el año pasado, con un formato restringido debido a la pandemia.

Sólo estuvieron presentes 47 de los 230 diputados del hemiciclo, seis miembros del Gobierno -entre ellos el primer ministro, António Costa- y unas decenas de invitados en las galerías.

Antes de la ceremonia, la banda de la Guardia Nacional Republicana (GNR) tocó el himno de Portugal, un cambio respecto al año anterior, cuando se decidió reproducir una grabación para reducir todavía más el número de personas en el acto.

Las conmemoraciones continuarán por la tarde con el tradicional desfile en la Avenida da Liberdade de Lisboa, que el año pasado fue cancelado por el coronavirus y esta vez está autorizado, pero con restricciones.

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