El Parlamento libanés da su confianza al nuevo Gobierno y a su hoja de ruta

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LÍBANO CRISIS

El Cairo, 20 sep (EFE).- El Parlamento del Líbano concedió este lunes el voto de confianza al nuevo Gobierno encabezado por Najib Mikati, que se ha comprometido a atajar las crisis sanitaria y energética y a promover la producción industrial doméstica en una sesión marcada por la falta de electricidad en el Hemiciclo.

En una votación celebrada casi ocho horas después del inicio de la asamblea, 85 de los 100 legisladores presentes mostraron su respaldo al Ejecutivo de Mikati, el tercer primer ministro designado desde la dimisión del anterior Gobierno en agosto de 2020 y el único de ellos que ha logrado consenso político para avanzar.

La sesión, prevista inicialmente para las 11.00 hora local (9.00 GMT), comenzó casi una hora más tarde debido a un apagón en la Cámara y, una vez iniciada, el presidente del Legislativo, Nabih Berri, tuvo que pedir al primer ministro que acortase su intervención ante la inestabilidad del suministro eléctrico.

El Líbano está sumido desde hace varios meses en una grave crisis de combustible, necesario para hacer funcionar los generadores eléctricos privados, que ha dejado sin apenas suministro a la población ante la casi inexistencia de la luz proveída por la compañía eléctrica estatal.

La escasez de carburantes es solo una de las aristas de la grave crisis económica desatada en el país a finales de 2019 y considerada ya una de las peores a nivel mundial en más de siglo y medio, con más del 80 % de los libaneses viviendo en la pobreza y habiendo perdido la moneda local más del 90 % de su valor.

SOLUCIONES A LAS MÚLTIPLES CRISIS

Al presentar su declaración ministerial en el hemiciclo, Mikati reconoció que es necesario aplicar un “enfoque excepcional” debido a la “asfixiante crisis económica, social, financiera y de vida” en el Líbano, una situación sin precedentes en la “historia moderna” de la nación de los cedros.

“Con el colapso de la moneda local y el aumento significativo de los precios de las materias primas, la mayoría de los libaneses se encuentran en un estado de alienación hacia las posiciones políticas y los debates, y solo les interesa abordar sus problemas urgentes y garantizar su subsistencia diaria”, dijo el mandatario.

Por ello, los principales ejes de la hoja de ruta desvelada hoy ante el Legislativo se refieren a los diferentes aspectos de la crisis multidimensional.

En el plano energético, el nuevo Gobierno pretende empezar aumentando el suministro eléctrico público, trabajar en la diversificación apostando por el gas natural y las energías renovables, y construir centrales “con la participación del sector privado”, según el programa leído por Mikati.

Además de priorizar la distribución de agua potable, otro bien que empieza a escasear, el nuevo Gabinete ya está tramitando licencias para buscar petróleo frente a las costas libanesas.

Se centrarán también en atajar la crisis en el sector sanitario, golpeado por una enorme falta de medicinas y el éxodo masivo de personal especializado, que ya ha empujado fuera de las fronteras del país al 40 % de médicos cualificados y al 30 % de enfermeras, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud.

OTRAS PRIORIDADES

La escasez de productos básicos se ha visto agravada por la falta de reservas de divisas en un país fuertemente dependiente de las importaciones, por lo que el Ejecutivo se ha comprometido a mejorar la calidad de la producción industrial local y “garantizar una alta competitividad para los productos libaneses”.

La declaración ministerial incluye la implementación de medidas anticorrupción y un acercamiento a los países árabes, descontentos con el poder del grupo chií Hizbulá en el Líbano y el reciente envío de barcos con combustible de su gran aliado, Irán, para ayudar a paliar la situación en la nación de los cedros.

El político, que ya desempeñó este puesto en dos ocasiones en 2005 y 2011, afirmó que su equipo abogará por finalizar la investigación sobre la explosión de cientos de toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto de Beirut sin custodiar y que hace un año causó más de 200 muertos y 6.500 heridos.

Consciente de que ha sido uno de los puntos candentes entre la opinión pública, especialmente después de que hace un mes y medio decenas de miles de personas saliesen a las calles para manifestarse en el primer aniversario de la tragedia, el Gabinete quiere “revelar toda la verdad y castigar a todos los perpetradores”.