El papa alaba a los beatos mártires en España que dan fuerza a los cristianos perseguidos

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PAPA BEATOS

Ciudad del Vaticano, 17 oct (EFE).- El papa alabó hoy a los 127 mártires que fueron beatificados este sábado en la localidad española de Córdoba y dijo que su ejemplo da fuerza a los cristianos perseguidos en la actualidad en diversas partes del mundo.

“Ayer, en Córdoba, en España, fueron beatificados el sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires, sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos, asesinados por odio a la fe durante la violenta persecución religiosa de los años 30 en España”, recordó el pontífice al término del rezo dominical del Ángelus, ante cientos de fieles reunidos en la plaza de San Pedro en el Vaticano.

Francisco se refirió a su “fidelidad” y añadió: “nos de la fuerza a todos nosotros, especialmente a los cristianos perseguidos en diversas partes del mundo, la fuerza de testimoniar con coraje el Evangelio”.

“Un aplauso para los nuevos beatos”, pidió entonces a los fieles, que respondieron calurosamente rindiéndoles un homenaje por su sacrificio.

Durante el rezo del Ángelus, Francisco se había referido a la necesidad de “servir” a los demás por encima de uno mismo y de preocuparse de las necesidades de los otros, más aún después de la pandemia.

“Hay que preocuparse del hambre, de las necesidades de los otros, hay tanta gente necesitada y más después de la pandemia”, dijo, al recordar a las muchas personas que “trabajan”, pero no tienen para comer todo el mes: “son personas y tengo compasión”.

“La búsqueda del prestigio personal se puede convertir en una enfermedad del espíritu, incluso disfrazándose detrás de buenas intenciones; por ejemplo cuando, detrás del bien que hacemos y predicamos, en realidad nos buscamos solo a nosotros mismos y nuestra afirmación”, explicó el pontífice.

A esa “lógica mundana” de “vivir todas las cosas, incluso las relaciones, para alimentar nuestra ambición, para subir los peldaños del éxito, para alcanzar lugares importantes”, que se ve “también en la Iglesia”, se contrapone la de “elevarse por encima de los demás, bajar del pedestal para servirlos; en vez de emerger sobre los otros, sumergirse en la vida de los otros”.

Eso “requiere compromiso, pero no es suficiente. Solos es difícil, por no decir imposible, pero tenemos dentro una fuerza que nos ayuda. Es la del Bautismo, de esa inmersión en Jesús que hemos recibido por gracia y que nos dirige, nos impulsa a seguirlo, a no buscar nuestro interés sino a ponernos al servicio”.

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