El norte de Siria sufre una grave escasez de agua y una ola de covid

0
6
691306

SIRIA AGUA

Beirut, 9 oct (EFE).- El norte de Siria sufre una grave escasez de agua potable que afecta ya a cerca de 3 millones de personas, en su mayoría residentes en campos de desplazados, y que coincide con una “ola incontrolable” de la covid-19, además de la aparición de otras enfermedades, alertó Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Creemos que el porcentaje de familias a las que no les llegará agua limpia aumentará rápidamente y, en consecuencia, aumentarán las enfermedades en los campamentos”, advirtió en declaraciones a Efe el gerente de logística de MSF para Siria, Moaath Deyab.

El noroeste de la nación árabe registra un grave repunte de los casos de coronavirus, con 490 fallecimientos solo en el mes de septiembre, según datos difundidos por los conocidos como Cascos Blancos, un grupo de la defensa civil que opera en las regiones sirias controladas por la oposición.

Con solo un 2 % de la población vacunada contra el coronavirus, la escasez de agua potable dificulta la implementación de las medidas preventivas básicas para evitar su propagación, pero también de otros problemas como diarrea, sarna, leishmaniasis y demás enfermedades cutáneas, explicó Deyab por teléfono desde esa región de Siria.

Esas afecciones se están expandiendo no sólo por la falta de medidas higiénicas, sino también por el consumo de agua sucia o contaminada.

Según el trabajador humanitario, “la escasez de agua limpia lleva a la gente a traerla de las fuentes existentes” como ríos, lagos y pozos cercanos, potencialmente contaminados y, en algunos casos, a adquirirla en estaciones de filtrado o a proveedores de botellas importadas.

Además, “esto representa una carga financiera adicional para una familia desplazada”, algunas de las cuales pueden enviar a sus hijos menores a trabajar para costear este gasto, alertó el gerente.

Los equipos de MSF ya han detectado varios casos de hepatitis en los campamentos.

“Todos sabemos la cantidad de enfermedades que causa el consumo de agua sucia y actualmente la diarrea es común entre los niños en varios campamentos, especialmente en los menores de cinco años”, agregó.

En un reciente comunicado de la ONG internacional, su coordinadora médica para Siria, Teresa Graceffa, destacó que solo entre mayo y junio las enfermedades transmitidas por el agua aumentaron en cerca de un 40 % en la aldea de Deir Hassan, en la provincia noroccidental de Idlib.

Según MSF, solo el 4 % de la actual inversión humanitaria en Siria está destinada a programadas para el acceso al agua y el saneamiento, más de una década después de que comenzara el conflicto en el país árabe, que actualmente sólo permanece activo en el noroeste.