El ministro de Salud de Brasil intenta justificar el negacionismo de Bolsonaro

0
9
512937

CORONAVIRUS BRASIL

Brasilia, 6 may (EFE).- El ministro de Salud de Brasil, Marcelo Queiroga, intentó justificar el negacionismo del presidente Jair Bolsonaro frente a la covid-19, pero admitió que el distanciamiento social “será necesario” hasta no concluir el proceso de vacunación.

Queiroga, el cuarto titular de la cartera de Salud desde que la pandemia irrumpió en Brasil, que se aproxima a 415.000 muertes por coronavirus, compareció este jueves ante una comisión especial del Senado que investiga posibles omisiones del Gobierno frente a la crisis sanitaria.

El ministro fue interrogado por los senadores, en su mayoría de oposición, sobre declaraciones de Bolsonaro que minimizan el impacto de la pandemia y sobre las críticas del mandatario a las mascarillas y medidas que restringen la circulación de personas.

Una y otra vez, Queiroga se escudó en que, como ministro, no está en condiciones de “hacer juicios de valor” o censurar las “opiniones personales” del presidente, pero subrayó que el Ministerio de Salud está empeñado en la búsqueda de vacunas y la promoción de “medidas no farmacológicas” para contener los contagios.

“Mi papel no es criticar al presidente u otros ministros”, sino intentar “usar mi capacidad para convencer a todos los brasileños a asociarse a nosotros” y “mantener los cuidados necesarios”, declaró.

CONFINAMIENTOS SÓLO EN “SITUACIONES EXTREMAS”

En relación a posibles confinamientos o las restricciones que Bolsonaro rechaza, el ministro reconoció que “esas medidas extremas pueden ser aplicadas en situaciones específicas en algún municipio”, pero descartó que puedan imponerse a nivel nacional, en un país con 210 millones de habitantes y la extensión geográfica de Brasil.

Aún así, subrayó que ese tipo de restricciones “no cuenta con la adhesión de toda la población”, por lo cual es recomendable que se incentiven el distanciamiento social y el uso de mascaras y alcohol en gel, pese a que nada de eso está entre las prácticas habituales de Bolsonaro.

Queiroga también dijo “desconocer” la intención de Bolsonaro de dictar un decreto para prohibir la suspensión de actividades frente al avance del virus y subrayó que esas medidas pueden ser, desde su punto de vista, adoptadas en “casos puntuales”.

En ese marco, el ministro insistió en que, aún cuando la curva pandémica se ha reducido en las últimas semanas, tanto en número de muertos como de casos, “no es momento de relajar” sino de acentuar todas las prevenciones para evitar un nuevo repunte.

VACUNAS, CLOROQUINA Y LA “GUERRA QUÍMICA” DE CHINA

Queiroga insistió en que la “única” fórmula efectiva contra la pandemia es una “vacunación masiva” y reconoció que los antídotos llegan con cuentagotas al país, aunque apostó en que el proceso avanzará con más velocidad en el segundo semestre de este año.

También aclaró que, por el momento, Brasil tiene contratadas con diversos laboratorios un total de 430 millones de dosis para este mismo año, y no 560 millones como hasta ahora afirmaba el Gobierno.

Asimismo, fue preguntado sobre las presiones de Bolsonaro para el uso de la cloroquina y otros medicamentos de dudosa eficacia contra la covid-19 y sostuvo que ese asunto es estudiado por el Ministerio de Salud, que en las próximas semanas publicará un protocolo sobre ese asunto, que consideró “polémico”.

Según Queiroga, en la comunidad científica hay contradicciones en ese tema y su “obligación” como ministro es intentar encontrar un “consenso”, que deberá ser reflejado en ese protocolo.

La oposición también presionó respecto a una polémica declaración dada por Bolsonaro, quien volvió a insinuar que la covid-19 pudiera haber nacido “en un laboratorio” y ser parte de una supuesta “guerra química” impulsada por China.

“Desconozco indicios de que exista una ‘guerra química”, declaró Queiroga, quien se limitó a decir que las relaciones con China son “excelentes” en el ámbito de la salud y reconoció la dependencia que Brasil tiene de insumos médicos y vacunas elaboradas por la potencia asiática.