El líder laborista británico se compromete a que el Brexit “funcione”

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R.UNIDO BREXIT

Londres, 22 nov (EFE).- El líder laborista británico, Keir Starmer, dice estar comprometido, si llega al poder, a que “el Brexit funcione” para el Reino Unido, a través de una equivalencia regulatoria en materia de servicios financieros, entre otras cosas.

Starmer resaltará hoy la importancia de que el país se beneficie del Brexit en su intervención en la conferencia anual de la Confederación de la Industria Británica (CBI, por sus siglas en inglés), que se celebra en forma virtual.

“Tenemos el deber de hacer que el Brexit funcione. Buscaríamos una equivalencia regulatoria para los servicios financieros, y el muto reconocimiento de las calificaciones profesionales, porque reconocemos totalmente la importancia de cuidar a los negocios de servicios profesionales y financieros”, añadirá el político, según extractos divulgados este lunes por el Laborismo.

Además, Starmer pedirá que las reglas de protección de los datos sean equivalentes a las de la Unión Europea (UE).

El líder laborista consideró que el Gobierno que dirige el primer ministro británico, Boris Johnson, no tiene ningún plan para que “hacer que el Brexit funcione”.

Desde que entrase en vigor el acuerdo del Brexit a principios de año, el Reino Unido tuvo que afrontar una serie de problemas, como la falta de transportistas por las exigencias de visado que ahora ha impuesto el país como resultado de su desconexión de Bruselas.

Además, el país está sumido en una disputa con la UE por el polémico Protocolo de Irlanda del Norte, pensado para evitar una frontera física entre las dos Irlandas a fin de no perjudicar el proceso de paz en la provincia británica.

Londres ha pospuesto la aplicación de algunas de las disposiciones del protocolo porque argumenta que crean demasiadas fricciones económicas y sociales.

En virtud del texto, Irlanda del Norte ha quedado en el mercado único pero los productos que entran en la provincia desde la isla de Gran Bretaña deben estar sometidos a controles, algo rechazado por la comunidad protestante probritánica norirlandesa porque crea una frontera aduanera en el mar de Irlanda.