El jopará, un guiso paraguayo aderezado de los mitos y leyendas guaraníes

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PARAGUAY TRADICIONES

Asunción, 1 oct (EFE).- Muchos paraguayos arrancaron este octubre con el tradicional almuerzo del jopará, un guiso consumido para ahuyentar la pobreza que se remonta a la llegada de los frailes españoles y que nace de la creencia en el Kurupí, el dios de la fecundidad que los antiguos guaraníes representaban con un gran falo.

La concatenación de elementos míticos y religiosos fue destacada este viernes a Efe por Clemente Cáceres, promotor cultural de la Municipalidad de Asunción y parte del equipo organizador del quinto Festival Nacional del Jopará.

Cáceres, que atendía tres grandes pucheros del guiso, cada uno con diferentes recetas e ingredientes, recordó que el jopará está directamente relacionado con el Karai Octubre (Señor Octubre en guaraní).

Se trata de una figura mitológica configurada por los nativos a partir de las advertencias e instrucciones de los frailes franciscanos para que almacenaran parte de los productos de sus cosechas en previsión de las épocas de escasez.

En ese sentido, Cáceres señaló que cuando los tonsurados arribaron al país suramericano se encontraron con que esos pueblos creían en mitos como el Kurupí, un enano que perseguía a las mujeres con su descomunal miembro, inversamente proporcional a su estatura.

Fuera para calmar ese voraz apetito, o para dotar de su incombustible virilidad a los hombres guaraníes, el caso es que ofrendaban al Kurupí con un abundante banquete del que también participaban esas comunidades, compuesto por lo mejor de sus cosechas y digerido sin mirar el mañana.

Según Cáceres, ese vivir el presente terminó con el orden impuesto por los franciscanos, que establecieron patrones de mesura para asegurar la alimentación todo el año.

De forma que en octubre, acabados los ciclos de las cosechas, instaron al almacenamiento ante los meses venideros, los menos propicios para la producción agrícola.

Lo hicieron a través del Karai Octubre, inventado como una especie de guardián que supervisaría ese cumplimiento, y que los guaraníes aceptaron al convertirlo en un duende maligno que castiga con la pobreza a la gente derrochadora y haragana.

Y entre ambos extremos aparece el jopará, metáfora gastronómica de esa creencia y la demostración al Karai Octubre de que se ha administrado correcta y sabiamente los dones de la tierra.

El resultado son los pucheros removidos hoy por Cáceres en la céntrica calle Palma, en una venta y exhibición que estuvo acompañada de bailes típicos paraguayos.

Todo bajo el olor del jopará (mezcla en guaraní), y desde sus diversas modalidades, desde el jopará quesu (con queso), el norteño (con lenteja, garbanzo y zapallo), o el jopará so’o, con el añadido de carne de vaca y cerdo.

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