El Fringe vuelve a las calles de Edimburgo gracias al oxígeno de las ayudas

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FESTIVAL FRINGE

Edimburgo, 11 jul (EFE).- El festival Fringe regresará a las calles de Edimburgo este agosto gracias a las ayudas del sector público, que “han asegurado nuestra supervivencia”, dijo en una entrevista con Efe su directora, Shona McCarthy, quien reconoció que sin ese apoyo habrían entrado en quiebra.

El considerado festival de arte más grande del mundo celebrará su 74ª edición del 6 al 30 de agosto con un modelo híbrido -digital y físico- y entre algodones, debido a la pandemia que ya el año pasado obligó a cancelar todos los certámenes que se celebran en verano en Edimburgo.

“Fringe nunca ha sido financiado de forma pública -afirma McCarthy-. Siempre ha tenido su propio ecosistema: quien quiere participar hace frente a un pago de registro, promoción del espectáculo, venta de entradas y espera conseguir un reembolso”.

“Una vez que este ecosistema desaparece por un año, la potencial capacidad de crear esos ingresos también desaparece”, dejando así a escenarios, artistas y freelancers “en una posición realmente vulnerable”, señala McCarthy (Irlanda del Norte, 1968).

Según el informe que el Fringe presentó el pasado enero al Parlamento escocés sobre el impacto de la covid, el certamen aporta 173 millones de libras anuales a la economía escocesa -200 millones de euros- y se cifran por encima de las 21 millones de libras (24’5 millones de euros) las pérdidas por la cancelación de 2020.

Ante tal situación, el festival ha tenido que recurrir a créditos bancarios y también del Gobierno escocés, con el que “tenemos un préstamo -un millón de libras, 1,2 millones de euros- que tiene que ser devuelto en una década”, expone su directora desde 2016.

“¿Hubiera podido sobrevivir el Fringe sin ayudas públicas? La respuesta es no. La Fringe Society se hubiera declarado insolvente, (…) han asegurado nuestra supervivencia.”, afirma.

UNA EDICIÓN HÍBRIDA

La presente edición será híbrida porque desde un principio apostó por un modelo digital por “si no hubiera sido seguro celebrar el festival con actuaciones en directo”, detalla su directora.

El Gobierno escocés optó por la celebración de grandes eventos únicamente con dos metros de distancia social, y con todas las medidas sanitarias necesarias por la covid.

Su responsable tenía muy claro que “el Fringe no sobreviviría si no éramos capaces de celebrar actuaciones en directo”.

Según McCarthy, el Gobierno escocés pensaba que gracias a su éxito el festival saldría adelante por si solo a través de la venta de entradas.

Se acercaba el mes de los festivales, cuenta, y “no nos estaban dejando hacer el negocio”, al contrario que el “sector de la hostelería, el fútbol y todas las excepciones que se habían hecho”, lo que les dejaba “en una posición económicamente inviable”.

El Ejecutivo regional revisó el pasado 22 de junio las restricciones por la covid: a partir del 19 de julio, las actividades exteriores serán permitidas sin distanciamiento social y en interiores, serán permitidas con un metro de separación, y el 9 de agosto se levantará también esa regla, en función de la evolución de la pandemia.

McCarthy espera “una vuelta escalonada de las actuaciones en directo por toda la ciudad, que el público participe, se sienta seguro y salga con una sonrisa en la cara”.

“No queremos ser sólo un festival abierto a quienes se lo pueden permitir, queremos ser accesibles a la gente de todo el mundo y el espacio virtual nos lo permite”, finaliza la directora.

Guillermo Garrido