El famoso Moro de Cumpas tiene corrido y ahora también un libro en su honor

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Phoenix (AZ), 5 feb (EFE News).- Protagonista de uno de los corridos más famosos de México, la historia del Moro de Cumpas ahora quedó también plasmada en un libro que escribió María Frisby, hija del dueño del legendario corcel blanco que saltó a la fama por perder una carrera hace más de sesenta años en Agua Prieta (Sonora).

La primera idea de Frisby era escribir sobre la historia de su familia, pero cuando empezó a recopilar datos y testimonios, todos apuntaban a un solo suceso: la carrera del Moro de Cumpas contra el Relámpago, más conocido como el zaino de Agua Prieta.

“Tenía años trabajando en el libro, pero me di cuenta que tenía tanta información sobre el Moro que decidí hacer su libro. A fin de cuentas el caballo fue como el hijo mayor de mi padre, Pedro Frisby”, dijo a Efe la autora.

En “El Moro de Cumpas. Historia de un caballo muy querido”, que se presenta el 7 de febrero en el Consulado de México en Tucson (Arizona), Frisby rememora que lo que catapultó al Moro a la fama fue una tragedia, la de haber perdido una carrera que ya se daba por ganada.

Sinsabor para su dueño y para los cientos de personas que apostaron considerables sumas de dinero a un caballo que, como reza el corrido, “venía especialmente a ganar”.

“Así es, se hizo famoso por perder, recuerdo que al otro día el encabezado del periódico decía ‘Perdió el Moro de Cumpas’, eso lo hizo aún más reconocido, y luego hicieron el corrido, que es muy cantado en México”, explicó.

“El 17 de marzo/ a la ciudad de Agua Prieta/ llegó gente de ‘onde quiera/ vinieron a la carrera del Relámpago y el Moro/ dos caballos de primera”, dice la primera estrofa del tema escrito por Leonardo Yañez “El Nano”, que hizo famoso Gilberto “Sahuaripa” Valenzuela y que después versionaron Vicente Fernández y Antonio Aguilar.

Frisby, de 72 años, recuerda lúcidamente aquel 17 de marzo de 1957 en que el Moro perdió la legendaria carrera ante el zaino de Agua Prieta. Ella era apenas una niña y no pudo viajar hasta el lugar de la carrera, así que tuvo que escuchar lo sucedido a través de la radio junto a su madre y hermanos.

“Me acuerdo del alboroto. Estábamos todos en la casa, escuchábamos la transmisión con mucha estática por el ruido, como a las 7:00 nos enteramos que perdió el Moro; ya no dijimos nada y nos fuimos a dormir muy tristes”, relató.

Su abuelo adquirió al Moro siendo apenas un potrillo de un año y medio pero, como no servía para las tareas que le tenían asignadas por ser demasiado inquieto y rebelde, se lo dio a su padre, que se dio cuenta pronto que, en cambio, era muy ligero.

“Lo amansaron para poderle poner freno y montura, y empezó con carreras en los ranchos, donde ganaba todas. Luego lo descubre Pedro Cruz, un entrenador de fama, y lo prepararon para la carrera pensando que iba a ganar, pero muchos perdieron todo”, dijo.

A 63 años de la icónica carrera, todavía hay versiones que apuntan que Moro perdió porque el jinete, ‘Chendo’ Valenzuela, un vaquero del rancho Tres Nogales, propiedad de los Frisby, frenó al caballo o que el animal se asustó.

“Lo cierto es que con el tiempo ‘Chendo’ Valenzuela se suicidó de tanta presión, además de que perdió muchos amigos”, explicó la autora, que trabaja en una edición especial del libro para niños.

Se tratará de una obra con dibujos y compartirá los mensajes que el caballo enseñó a Frisby.

“La historia del Moro lleva mucho mensaje, primero fue despreciado por rebelde, y cuando mi padre lo adoptó demostró ser un gran corredor, y nos enseña que el perder no significa nada malo, dentro de la pérdida hay ganancias”, señaló.

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