Schauffele se corona en Kasumigaseki

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TOKIO 2020 GOLF

Tokio, 1 ago (EFE).- El estadounidense Xander Schauffele se sacó parte de la espina del ‘doble bogey’ en el 16 que le apartó del triunfo en el Masters al coronarse nuevo campeón olímpico de golf en el campo del Kasumigaseki Country Club de Saitama con una demostración de competitividad con la que resistió la presión de sus rivales.

Schauffele presentó este domingo una tarjeta con 67 golpes para terminar con un total de 266, uno menos que el eslovaco Rory Sabbatini, que se hizo con la plata tras un espectacular recorrido con 61 impactos, y el taiwanés CT Pan ganó el bronce en un emocionante desempate con otros seis jugadores.

El estadounidense pudo obtener lo que un día a su padre, Stefan, le arrebató en Alemania un conductor borracho la opción de competir en decatlón en los Juegos de Seúl’88. Perdió la vista de un ojo, tuvo que pasar por varias cirugías y decidió irse a San Diego, donde nació hace 27 años el nuevo campeón olímpico, que releva en el palmarés a Justin Rose, triunfador en Río 2016.

Le falta en su palmarés un ‘grande’. Ha estado cerca en más de una vez, la última en el Masters de Augusta de este año, pero un error en el hoyo 16 le impidió acabar haciéndose con la victoria, que fue para el japonés Hideki Matsuyama.

Llegó a Tokio como uno de los favoritos ante la ausencia de los dos primeros jugadores del ránking mundial, el español Jon Rahm y su compatriota Dustin Johnson, y aunque comenzó ‘tranquilo’, con un 68, dio el salto en la segunda jornada con un 63. Resistió el sábado con 68 y en la ronda final supo mantener su ventaja.

En la primera mitad de recorrido estuvo pletórico. No dio opción a sus rivales. Cuatro ‘birdies’ en los hoyos 1, 2, 5 y 8 le permitieron encaminar el título. Erró en el 14, pero un gran golpe de aproximación en el 17 le permitieron volver a rebajar su marcador y asegurar la victoria que selló con el par en el último, por cuanto Rory Sabbatini, nacionalizado eslovaco en 2019 tras nacer en Sudáfrica, había dado un tremendo golpe encima de la mesa con un increíble 61, la mejor vuelta en la historia de unos Juegos.

Schauffele reconoció que se sintió “probablemente” más presionado que en otros momentos de su carrera. “Realmente quería ganar por mi padre. Estoy seguro que está llorando en algún lugar ahora mismo. Quería esta victoria más que cualquier otra”, afirmó.

“En primer lugar, intentas representar a tu país lo mejor posible y luego añades las cosas de la famila y, ya sabes, probablemente voy a tener una bonita llamada con mis abuelos esta noche. He sentido el amor de San Diego y Las Vegas todo este tiempo”, indicó el norteamericano.

Diez ‘birdies’, un ‘eagle’ y un ‘bogey’ jalonaron un recorrido tremendo de SabbatinI para empujarle hacia la plata, premio inesperado por la gran cantidad de jugadores que al iniciar la jornada tenía por delante. “Ayer fue un día muy malo. Me quedé fuera, así que ni siquiera tratar de competir por una medalla estaba en mi pensamiento, por lo que salí con un estado de ánimo más relajado y me dije que podría ser agresivo a ver qué pasaba”, admitió.

“Fue uno de esos días en los que todo empezó a encajar y tuve que recordarme a mí mismo que no tenía que mirar hacia delante y que tenía que disfrutar el momento para no meterme más presión”, afirmó Sabbatini, quien confió en que esta medalla “abra el fuego para hacer crecer el gol en Eslovaquia, especialmente entre los más jóvenes”

El resto de aspirantes protagonizó una lucha absolutamente espectacular. Unos cayeron, entre ellos el mexicano Carlos Ortiz (78, +7), que luchó por el podio desde el primer día, y otros se incorporaron a la pugna, como el taiwanés CT Pan, el estadounidense Collin Morikawa y el ingés Paul Casey, quienes se tuvieron que jugar el bronce en un desempate junto al chileno Mito Pereira, el colombiano Sebastián Muñoz, el japonés Hideki Matsuyama.

El podio se iba a jugar en los hoyos 18, 10 y 11, y así sucesivamente. El nipón se despidió junto a Casey en el primer hoyo del desempate tras hacer ‘bogey’; aguantaron los demás en el segundo tras firmar nuevamente el par; y en el tercero McIlroy, Pereira y Muñoz se cayeron de la lucha ante los ‘birdies’ de Pan y Morikawa.

En el cuarto, el taiwanés salió airoso al hacer el par y se hizo con el bronce ante el ganador del reciente Abierto Británico para rubricar otra gran remontada en un torneo que empezó con un 74, muy lejos de la zona alta, y que fue a más hasta llegar a la lucha por el bronce tras hacer este domingo 63 con seis ‘birdies’ y un ‘eagle’ sin fallo alguno.

El quedarse sin medalla no puede empañar el gran torneo de Sebas Muñoz y Mito Pereira, que resistieron como los grandes en una tremenda lucha en la última vuelta, zanjada con 67 impactos.

El chileno Joaquín Nieman se quedó a las puertas de entrar en esa lucha. Acabó décimo igualado con el australiano Cameron Smith con 270 golpes, tras presentar una tarjeta de 65 para dar continuidad al 66 del sábado en una recuperación magnífica.

El mexicano Abraham Ancer, otro habitual del circuito americano, acabó decimocuarto con 272 tras hacer 68, el venezolano Jhonattan Vegas progresó hasta el decimosexto (273) y los otros dos componentes de la armada estadounidense, Justin Thomas y Patrick Reed mantuvieron su progresión para terminar con 65 y un total de 274, en el puesto 22.