El espinoso tema del aborto / The thorny issue of abortion

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Mayra Arteaga | [email protected]

El estado de Alabama acaba de pasar una de las leyes más estrictas y condenatorias sobre el aborto. Un tema que ha avivado la crítica, a favor y en contra, en torno a este espinoso tema.

La ahora ley, prohíbe el aborto incluso en casos de incesto y violación y solo puede ser ‘aplicado’ cuando la vida de la progenitora se encuentra en peligro.

Por otro lado, estados como Nueva York aprobaron recientemente leyes que permiten el aborto durante todo el embarazo, incluso cuando se acerca la fecha de nacimiento del bebé, si es que se encuentra alguna “inviabilidad” fetal o la vida de la madre está en peligro.

Los ejemplos anteriores son los extremos opuestos de un tema que divide a la sociedad entre el puritanismo y la practicidad.

Personalmente no creo en el aborto, pero no cuestiono los motivos que han tenido o tendrán las mujeres para tomar esta decisión tan difícil. Cada quien sabe sus situaciones y cada quien va a enfrentarse con Dios en el día del juicio final, en una entrevista cara a cara.

Pero tomar decisiones generales sobre las vidas de las mujeres y hacerlas ley me parece un agravio inaceptable, tanto como si se les impusiera a los padres irresponsables, que no pagan la manutención de sus hijos, que se practiquen una vasectomía para no seguir regando hijos y dejando que sean las mujeres quienes se encarguen completamente de la crianza.

El aborto es una decisión personal, no un tema de decisión pública. Lo que sí debería tomarse seriamente como un tema de educación pública es la sexualidad; el fácil acceso a métodos anticonceptivos y la enseñanza en la práctica responsable del sexo seguro.

Si las legislaturas se enfocaran en educar, a lo mejor el tema de los abortos podría reducirse considerablemente y dejaríamos de ver a niñas pariendo bebés; a personas sin recursos trayendo al mundo a criaturitas que vienen a sufrir pobreza y hambre o a bebés víctimas de maltratos y muerte a manos de sus propios padres que recurren a la salud mental para justificar sus acciones, por ejemplo.

Este tema del aborto es espinoso, complejo, complicado y con muchísimas aristas y, de hecho, nadie tiene la razón absoluta. Solo sé que soy mujer y que bajo ninguna circunstancia quiero que los legisladores me digan lo que puedo o no hacer con mi cuerpo. Ese es mi propio problema y asumo y enfrento mis propias decisiones.


The thorny issue of abortion

The state of Alabama has just passed one of the most stringent and condemnatory laws on abortion. A topic that has stoked criticism, for and against this debated issue.

The law now prohibits abortion even in cases of incest and rape and can only be “applied” when the life of the mother is in danger.

On the other hand, states like New York recently passed laws that allow abortion during the entire pregnancy of a woman, even when the baby’s birth date approaches, if any fetal “unfeasibility” is found or the mother’s life is in danger.

The above examples are in opposite ends of the spectrum dividing our society from Puritanism to practicality.

Personally, I do not believe in abortion, but I do not question the reasons women have had or will have to make this difficult decision. Everyone knows their own circumstances and everyone will face God on the day of final judgment, in a face-to-face interview.

But making general decisions about the lives of women and turning them into a law seems an unacceptable grievance to me. As if it were imposed on irresponsible parents, who do not pay child support, who have a vasectomy to avoid spreading children and letting women be the ones to handle their children’s upbringing completely.

Abortion is a personal decision, not a matter of public decision. What should be taken seriously as a matter of public education is sex education; easy access to contraceptive methods and teaching the practice of being responsible for one’s sex practices.

If legislatures were focused on education, maybe the issue of abortions could be reduced considerably and we would stop seeing girls giving birth to babies. Perhaps we would see less people with little resources bringing babies into this world who come to suffer a life of poverty and hunger or or we would see less babies being victim of abuse and death at the hands of their own parents who resort to mental health to justify their actions, for example.

This issue of abortion is complex, complicated and with many edges and, in fact, nobody has the absolute reason. I only know that I am a woman and under no circumstances do I want legislators to tell me what I can or cannot do with my body. That is my own problem and I assume and face my own decisions.

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