El eje franco-alemán despide con Merkel una relación compleja pero vital

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FRANCIA MERKEL

París/Berlín, 22 sep (EFE).- La “locomotora franco-alemana” en la Unión Europea ha tenido en los últimos 16 años cuatro presidentes franceses y una única canciller, Angela Merkel, con quien la relación bilateral, ahora que se despide, ha estado marcada por la necesidad de actuar conjuntamente, pese a sus diferencias.

Los conservadores Jacques Chirac (1995-2007) y Nicolas Sarkozy (2007-2012), el socialista François Hollande (2012-2017) y el liberal Emmanuel Macron, actualmente en el cargo, han encarnado los intereses franceses durante la era Merkel, que finalizará tras las elecciones federales de este próximo domingo.

“Merkel llegó sin tener especial conocimiento de Francia. Admiraba mucho a Estados Unidos, pero a medida que asumió sus funciones se dio cuenta rápido de que era muy difícil avanzar en Europa, por no decir imposible, sin que hubiera un acuerdo entre Francia y Alemania”, cuenta a EFE el analista Éric-André Martin.

Para Martin, secretario general del Comité de Estudios de Relaciones Franco-Alemanas (CERFA) en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), la cooperación entre ambas naciones trasciende a quienes estén al mando, “con el elemento adicional de que con el brexit son todavía más responsables del futuro del proyecto europeo”.

Pero esa entente pública por la que salieron adelante planes como el fondo de recuperación europeo por la pandemia, o que se ha puesto al frente como mediadora en el diálogo entre Moscú y Kiev, no siempre camina sintonizada.

“Francia tiene una visión más centrada en la eficacia y Alemania prefiere que se hagan las cosas a 27. Francia prefiere avanzar con los países que quieran y puedan sumarse y Alemania al principio se oponía a una Europa a varias velocidades”, explica el experto Gaspard Schnitzler, del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS).

CUATRO PRESIDENTES Y UNA CANCILLER

Merkel acababa de llegar al cargo cuando Chirac, ya veterano, estaba casi de salida. Sarkozy tenía “un temperamento un poco dominante, pero encontraron un terreno común de entendimiento”, según Martin; Hollande llegó al poder con la promesa de renegociar el pacto europeo de estabilidad, algo inaceptable para Merkel, y con Macron la relación tardó en arrancar.

“Cuando fue elegido se esperaba que, tras los años más bien aburridos de Hollande, la alianza franco-alemana se reactivara. Pero esas esperanzas se desvanecieron. Emocionalmente, una Angela Merkel con los pies en la tierra tuvo problemas para conectar con el encantador y jovial Macron”, apunta Markus Ziener, experto de la fundación alemana German Marshall Fund.

Berlín, en su opinión, se enfrentó a la idea francesa de profundizar en la integración financiera europea con un presupuesto para la eurozona, impuestos europeos e incluso un ministro de Finanzas europeo. Y como resultado, “Alemania se quedó muda durante demasiado tiempo”.

La crisis de la covid volvió a acercar a ambos países, cuando Alemania dio su acuerdo al paquete de recuperación de 750.000 millones, mostrando de nuevo que son la locomotora europea, aunque requieran del apoyo de resto de miembros para alcanzar una masa crítica.

A los dos países les unen 450 kilómetros de frontera terrestre y una historia común que con la salida de Merkel acaba “con una buena nota”, según el experto del CERFA, pero también asignaturas pendientes.

“Merkel ha estado cuando debía para evitar que el proyecto europeo fuera dañado, teniendo en cuenta todas las crisis atravesadas, y ha velado por tener una buena relación con Francia y ampliar las bases de la cooperación, pero no ha buscado aprovechar su veteranía y su mayoría parlamentaria para evitar que Europa se quede atrás en la próxima crisis”, sostiene.

¿Qué pasará con el próximo canciller? Hay cuatro posibles coaliciones tripartitas que sumarían una clara mayoría: una alianza entre conservadores, verdes y liberales; una entre conservadores, socialdemócratas y liberales; una entre socialdemócratas, verdes y liberales u otra entre socialdemócratas, Verdes y La Izquierda

“Una coalición puede paralizar un poco el margen de maniobra del siguiente canciller porque habrá que hacer muchas concesiones. La cuestión es saber si seguirá siendo un actor muy activo en la escena europea o si estará más ocupado en sus asuntos internos”, añade Martin.

Las presidenciales de 2022 en Francia también podrían cambiar la relación de fuerzas. “Pero los intereses de la cooperación están por encima de sus líderes. Estoy convencido de que esté quien esté esa colaboración continuará”, concluye por su parte el analista del IRIS.