El desafío UE, de la Europa de los mercados a la Europa social

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CUMBRE SOCIAL UE

Oporto (Portugal), 6 may (EFE).- Leyes y recursos. Saltar de la Europa de los mercados a la Europa social requiere de compromiso pero también de una legislación y de fondos para avanzar en acciones concretas, defendieron hoy dirigentes comunitarios en vísperas de la cumbre que dibujará el modelo social de esta década.

La cúpula de la UE y los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete se reunirán en una cumbre con agentes sociales y sociedad civil para sellar su compromiso con las políticas sociales. Serán dos días, 7 y 8 de mayo, en la ciudad lusa de Oporto, en la recta final de la presidencia portuguesa de la UE.

Será la primera cita de estas características durante el último año -desde que estalló la pandemia- en la que participarán presencialmente la gran mayoría de líderes europeos -24 de los 27, según los organizadores-, un símbolo del nivel de compromiso del bloque y de la necesidad de avanzar tras el zarpazo de la covid.

El mensaje previo a la cumbre es contundente. Hay que desterrar la estrategia de los recortes y la precariedad y apostar por un modelo social más justo e incluyente, aunque no todos los socios están en condiciones de caminar a la misma velocidad.

“Podemos construir una nueva narrativa, no la de la austeridad, sino la de los derechos”, reclamaba hoy Luca Visentini, secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos.

“Necesitamos herramientas para alcanzar estas metas y eso significa legislación y dinero, es la única forma de actuar de forma diferente. Y tenemos que actuar políticamente todos juntos”, insistió durante una minicumbre sindical.

Los sindicatos celebran el plan de acción -presentado en marzo- para impulsar el Pilar Europeo de Derechos Sociales -un ambicioso proyecto para reducir la pobreza y la desigualdad en la UE aprobado en 2017- pero piden un cambio en el modelo económico.

“Estamos en un momento crucial”, sostuvo Visentini. Y, para avanzar, hay que “asegurar que todos trabajamos en la misma dirección”.

UNA EUROPA DESIGUAL AZOTADA POR LA PANDEMIA

La idea de afianzar las bases de la Europa social surgió en Gotemburgo, en 2017, con la aprobación del Pilar de Derechos Sociales, una declaración política basada en veinte principios para apuntalar el modelo de Estado de bienestar.

Sin embargo, en los cerca de cuatro años transcurridos desde entonces, no se pasado de las declaraciones de buenas intenciones a los hechos, lamentaba hoy Visentini. “Todavía hay una divergencia social y económica increíble”.

Las cifras le dan la razón. La pandemia ha golpeado con dureza a Europa y ha agravado las desigualdades.

Los puntos de partida de los socios comunitarios son muy diferentes, de ahí las dificultades para llegar a acuerdos en temas tan sensibles como el Salario Mínimo Europeo, la jornada laboral o las pensiones.

Poco tiene que ver el salario mínimo en Alemania -cerca de 1.400 euros/mes en 14 pagas anuales-, con los 950 euros de España o los 665 de Portugal.

En países como Grecia, por ejemplo, las recetas de ajuste y austeridad y el golpe de la pandemia han empobrecido a la población hasta el punto de que el salario medio en 2021 es inferior al de 2011.

“Debemos asegurar que cada trabajador en Europa recibe un salario adecuado que le permite vivir de forma digna. No podemos aceptar que un trabajador a tiempo completo en Europa viva bajo el umbral de la pobreza. Tenemos que garantizar que podemos proteger a todos los trabajadores sin excepción”, reclamaba hoy la ministra francesa de Trabajo, Elisabeth Borne.

DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS

“Tenemos que movernos de las palabras a los hechos”. El primer ministro portugués, António Costa, anfitrión de la cumbre, defiende una “respuesta contundente” que permita crear “oportunidades para todos”.

Oporto “es una oportunidad para apoyar lo que distingue a los europeos, nuestros valores y nuestro modelo social”. “No podemos permitirnos perder esta oportunidad para hacer una Europa solidaria”, alertaba en la cita sindical.

El socialista Costa conoce bien el impacto de las políticas de ajuste en las economías nacionales. Portugal probó las recetas de la troika hace una década, pero se convirtió en ejemplo de recuperación abriéndose al turismo y a la inversión extranjera.

Un esfuerzo reconocido hoy por el comisario europeo de Trabajo, Nicolas Schmit. “Portugal ha demostrado que hay una alternativa posible, que la austeridad no es la respuesta para recuperarse”.

“La austeridad rompió vidas, esta es la lección que tenemos que aprender, no se puede repetir”, insistía Schmit.

Oporto abre la oportunidad a un cambio, a demostrar que “Europa no es solo la Europa de los mercados y del mercado interno”, subrayó el comisario europeo.

“El desafío del futuro es cómo invertimos en la gente”.

Mar Marín