El Congreso salvadoreño niega el indulto a un militar preso por la masacre seis de jesuitas

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EL SALVADOR JESUITAS

San Salvador, 17 nov (EFE).- La Asamblea Legislativa de El Salvador negó este miércoles el indulto al coronel retirado Guillermo Benavides, condenado a 30 años de prisión por la masacre de seis padres jesuitas, cinco de ellos españoles, y dos mujeres en 1989.

Una comisión legislativa había emitido un dictamen desfavorable a una solicitud de la defensa del militar y la decisión fue ratificada por 72 de los 84 diputados en la Asamblea Legislativa.

Según el dictamen, “los indultos, al igual que las amnistías respecto a graves violaciones a derechos humanos son incompatibles con las obligaciones internacionales del Estado”.

El documento señala que no se cumple el requisito de un estudio de la conducta del coronel retirado en prisión.

El dictamen señala que Benavides, detenido en 2016, no poseía un expediente que detallara su comportamiento al momento de la presentación de la solicitud porque no se encontraba dentro del sistema penitenciario, ya que se encontraba detenido en una bartolina -calabozo- policial.

Anteriormente, la Corte Suprema y un tribunal le negaron a Benavides este tipo de beneficio judicial por considerar la masacre como un crimen de lasa humanidad.

Benavides fue condenado en 1991 a 30 años de cárcel por la masacre y salió en 1993 por una ley de amnistía, pero tras su anulación en 2016 fue detenido y enviado a prisión nuevamente.

El militar retirado, de 75 años, acumula actualmente más de ocho años de su condena, que se vio interrumpida por más de 20 años por una ley de amnistía de 1993, que fue anulada por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema en julio de 2016.

Contra Benadives y más de una docena de militares pesan solicitudes de extradición de la Justicia de España, que El Salvador ha negado en al menos dos ocasiones.

El 16 de noviembre de 1989, un escuadrón del batallón de elite Atlacatl del Ejército irrumpió en el campus de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) y mató a los españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López y Juan Ramón Moreno y al salvadoreño Joaquín López.

También fueron asesinadas Elba Ramos, colaboradora de los religiosos, y su hija Celina.

Según el Informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas de 1993, Benavides fue el encargado de trasladar la orden a los tenientes que ejecutaron la matanza.