El colectivo teamLab invita en dos instalaciones a crear un “mundo precioso”

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ARTE TECNOLOGÍA

Barcelona (España), 17 may (EFE).- Convertir una grafía de origen chino en un árbol o en agua que fluye, así como crear un ecosistema de seres vivos que corren por las paredes o entre los pies de los visitantes es posible a partir de este lunes en la galería de arte CaixaForum Barcelona, gracias al colectivo artístico internacional teamLab.

Entre hoy y hasta el 9 de enero de 2022, la Sala 4 de la institución barcelonesa presenta dos instalaciones de grandes dimensiones, “Born From the Darkness a Loving, and Beautiful World” y “Graffiti Nature: Lost, Immersed and Reborn”, que permiten, según el miembro del grupo y director de comunicación, Takashi Kudo, “crear un mundo precioso”.

El colectivo, con sede en Japón y fundado en 2001 por Toshiyuki Inoko, con obras reconocidas mundialmente y que forman parte de colecciones de museos de todos los continentes, aterriza ahora en Barcelona, aunque sea de forma remota, por primera vez para mostrar su propuesta “interactiva e inmersiva”.

Kudo, a través de conexión telemática, ha lamentado no poder estar presencialmente en una de sus “ciudades favoritas del mundo” por la pandemia de coronavirus, para ver cómo se vivirá la experiencia que proponen y que ha supuesto dos meses de montaje, dando indicaciones desde Tokio.

Se ha construido para ello una subestructura de la que cuelgan sesenta proyectores y una cincuentena de altavoces para que se pueda disfrutar de las dos instalaciones.

En una sala oscura, iluminada por los diferentes seres que van apareciendo gracias a los visitantes, el colectivo teamLab, formado por unos 600 profesionales de diferentes nacionalidades, con artistas, animadores, programadores, ingenieros, matemáticos y arquitectos, consigue una obra de confluencia entre arte, tecnología, diseño y mundo natural.

La primera de las instalaciones, “Born From the Darkness a Loving, and Beautiful World”, proyecta grafías de origen chino y cuando el público se acerca a las mismas, a unos veinte centímetros de distancia y con un golpe de mano, se transforman en elementos de la naturaleza, interactuando con otros elementos ya creados, desde una mariposa o un pájaro, a un árbol.

Además, cuando interactúan entre ellos, gracias al movimiento, se generan nuevas imágenes que posibilitan, verbigracia, que una flor atraiga a una mariposa o que cuando sople viento, la nieve vuele.

En “Graffiti Nature: Lost, Immersed and Reborn” hay un ecosistema de seres que, como en la naturaleza, pueden comerse unos a otros o con unas bacterias que descomponen sus cuerpos, lo que permite, también, que las plantas puedan absorberlos como nutrientes.

Takashi Kudo ha remarcado que desde siempre han estado muy interesados “en la relación que existe entre los seres humanos y el mundo” y con esta pieza “se crea un ecosistema precioso y muy cruel, porque un visitante puede dibujar una mariposa, que puede ser tragada por una rana, mientras que una lagartija puede ser engullida por un cocodrilo”.

Además, muestran cómo cuando se destruye el equilibrio del ecosistema, este hecho afecta a todos los que viven en el mismo.

Al andar por esta parte de la sala, el público puede dispersar pétalos de flores, correr detrás de un cocodrilo o pisar la cola de una salamandra.

En una zona de la sala, existe la posibilidad de colorear un animal o una planta en una plantilla, escanear posteriormente el dibujo y, de esta manera, contribuir a crear la instalación.

Takashi Kudo, que vivió en Barcelona hace tres lustros, señala que en estas instalaciones “cuanta más gente haya, más cosas suceden”, aunque no ha obviado que en una ocasión en Nueva York hubo tal aglomeración que “murieron todas las flores, aunque, luego, en un momento precioso, volvieron a salir”.

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