El cine se hace hotel en tiempos de pandemia

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CINE FRANCIA

París, 29 abr (EFE).- Los amantes del cine en Francia, donde las salas llevan cerradas desde noviembre por la pandemia, tienen un espacio donde colmar la ausencia de la gran pantalla en el Hotel Paradiso de París, recién inaugurado, el primero en su género y diseñado para gozar al máximo de la experiencia cinematográfica.

El proyecto de la productora y distribuidora francesa MK2, emblema del cine independiente y de autor, comenzó a gestarse hace unos siete años, pero su inauguración este marzo se ha producido en pleno periodo de incertidumbre para el sector por el coronavirus.

“No es un hotel al que le hayamos añadido un cine”, recalca a Efe Nathanaël Karmitz, codirigente junto con su hermano Elisha de MK2, que también es dueña de una cadena de salas de proyección.

Sus 34 habitaciones y dos suites están equipadas con proyectores láser profesionales, pantalla de tres metros de ancho y una tableta que en segundos activa el visionado.

El equipo de programación de MK2 ofrece una selección previa, pero el usuario dispone en total de más de 10.000 títulos a su disposición, incluidos los estrenos del momento.

La insonorización completa para graduar el sonido al gusto y la posibilidad de ver desde un palco privado los filmes que se proyecten en el cine MK2 que hay justo debajo, de acceder directamente desde el hotel a una sala reservada allí para los clientes o de disfrutar las películas al aire libre en la pantalla de la azotea completan los servicios.

EXPERIENCIA ALTERNATIVA

“No es un reemplazo de la sala de cine, sino un complemento, otra manera de vivir las películas”, añade Karmitz, que para este primer cine-hotel del mundo, destaca, se inspiró en la estrecha relación que mantienen en Hollywood el séptimo arte y la restauración en hoteles como el Château Marmont.

Su diseño, en el que participó la arquitecta colombiana Paula Castro, no es un parque temático cinematográfico, pero las referencias al cine son constantes.

Su número de teléfono acaba en 2001, como “2001: A Space Odyssey”, y hay que marcar el 007 para llamar al servicio de habitaciones o a un asistente y que un “agente” se persone “rápidamente”.

Las restricciones sanitarias han hecho que su clientela sea por el momento casi exclusivamente parisina, pero la tasa de ocupación del 95 % les hace ver, según su responsable, que “a priori” no se han equivocado “demasiado” con esta apuesta.

La suya no es la única incursión cinematográfica de la hostelería parisina, pero sí la más completa. El director estadounidense Francis Ford Coppola diseñó en 2019 la suite del ático del Hotel Lutetia y dejó en ella recuerdos personales, y este abril ese mismo establecimiento le dio carta blanca en otra suite a la actriz francesa Isabelle Huppert.

AÑO ACIAGO PARA EL SECTOR

De momento las restricciones en vigor impiden que la experiencia sea completa, pues el cine con el que está conectado el hotel, al igual que el resto de lugares culturales de Francia, está cerrado hasta nueva orden.

El Gobierno francés prevé empezar a levantar las restricciones a mediados de mayo en función de la evolución de la pandemia, que desde hace un año ha causado en Francia 103.632 muertes, según cifras de este martes, y ha contagiado a 5,5 millones de personas.

El hartazgo por los cierres intermitentes de las salas llevó a mediados de marzo a una veintena de cines a saltarse la normativa durante un fin de semana para denunciar que sus locales no son foco de contagio y mostrar su incomprensión ante las decisiones del Ejecutivo, cuyas ayudas se consideran insuficientes.

En 2020, según el Centro Nacional Cinematográfico, la asistencia a las salas cayó un 69,4 % en Francia respecto a 2019, hasta un total de 65,10 millones de entradas, y solo tres cintas (“Tenet”, “1917” y “Sonic the Hedgehog”) superaron los dos millones de entradas, frente a las veinte de media en la década anterior.

Marta Garde

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