El café salvadoreño busca conquistar el mercado norcarolino

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Por Mayra Arteaga | [email protected]

El espíritu innovador y las ganas de revitalizar el negocio familiar llevó a Andrés Trigueros a tostar en Charlotte el producto de las fincas de café en El Salvador, abriéndose mercado ante los más exigentes gustos.

Charlotte, NC.- Cuando los precios del café a nivel mundial comenzaron a sucumbir hace un par de años, la familia Trigueros, propietaria de varias fincas de café en el occidente de El Salvador, se vio en la necesidad de repensar su negocio para sobrevivir.

Y es que, por más de cien años, esta familia se ha dedicado, generación tras generación, al cultivo del preciado grano y a generar empleo en esa zona rural del país centroamericano, que en los años 40 tuvo su repunte en el mercado cafetalero mundial.

Así surgió la idea de tostar y distribuir el café en Charlotte. Un arriesgado proyecto que, en tan solo tres meses de operación, le ha comenzado a rendir frutos.

Una conexión de vida

Don Tomás Trigueros, padre de Andrés, llegó a Charlotte en la década de los 70 para conseguir una carrera universitaria. Sin embargo, debido a la guerra civil que se desató en El Salvador, decidió quedarse en la Ciudad Reina, donde finalmente se estableció, se casó y engendró a tres hijos.

“La vida nos la pasamos entre viajar a El Salvador y estar en Charlotte y así le fuimos tomando amor a las fincas, al café, su olor, su producción y sabor”, dijo a HOLA NEWS, Andrés Trigueros, un joven de 33 años que ha tomado el reto de conquistar el mercado de Charlotte y del estado, a través de la “inigualable calidad de nuestro producto”.

Según relató a este semanario, su padre, Don Tomás, le propuso la idea de poner una tostadora de café en Charlotte y tratar de abrir mercado en la zona, a fin de encontrar nuevas formas de ingreso y distribución de café.

“Inmediatamente el dije que sí”, dijo el joven licenciado en Negocios Internacionales, quien no dudó en capacitarse en el proceso de tostado del grano para ofrecer distintas variedades del café que produce su familia.

Apuesta al futuro

Abriendo el negocio en marzo pasado, Trigueros comenta que ya ha logrado establecer la distribución de su producto en al menos una docena de negocios locales y que, al mes, tuesta en su local unas 300 libras del preciado grano que le es enviado crudo desde El Salvador.

“Estamos avanzando, poco a poco, pero la aceptación de mi café en los lugares en los que se encuentra a la venta ha sido extraordinaria. Sé que en el mercado a lo mejor hay preferencia por el café de países como Colombia y Costa Rica, pero cuando prueban el mío no dudan en aceptarlo y confirmar su alta calidad”, dijo el joven, quien asegura en el futuro espera conquistar el mercado norcarolino en materia cafetalera.

Actualmente, Andrés, quien se dedica a esta empresa de manera parcial, tuesta su café en una bodega en Clanton Road, donde el aroma del grano embelesa a sus vecinos y se esparce en todo el ambiente.

Por el momento, la venta del café en crudo y la tostadora en Charlotte ayudan a mantener la tradición de la familia Trigueros y a generar más de 100 empleos en El Salvador, dijo Andrés a este semanario.

“Ahora mismo en Charlotte yo soy la única persona que se dedica a tostar, catar y empaquetar las tres variedades de café que ofrecemos, pero estoy seguro que en un futuro cercano vamos a comenzar a generar empleo aquí en Charlotte”, dijo el joven empresario.

La tostadora ‘Jags Head’ o ‘Cabeza de Jaguar’ debe su nombre a una milenaria piedra esculpida con forma de jaguar, con un peso de más de 500 libras,  que se encontró en los terrenos de las haciendas cafetaleras de los Trigueros y que fue declarada como patrimonio cultural de El Salvador.

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