El Athletic ya tiene una ilusión: su cantera

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FÚTBOL ATHLETIC

Bilbao, 29 abr (EFE).- El Athletic, todavía dolido y deprimido por la dos finales de Copa del Rey perdidas en abril, ha encontrado una ilusión para asirse en un final de temporada al que no ha llegado como esperaba: la de su cantera.

Tras caer en las dos finales, las lesiones y el desgaste de los titulares han permitido a Marcelino García Toral dar oportunidades a los más jóvenes de una plantilla en la que el técnico asturiano eligió para su bloque titular a los futbolistas más experimentados.

Incluso, es un gesto que no había tenido desde su llegada en enero, Marcelino ha hecho debutar a un jugador del filial, el hermano pequeño de Iñaki Williams, Nico, quien está llamando mucho la atención ya en el Bilbao Athletic con 18 años de edad.

El debut del pequeño de los Williams, el primer nacido en el Siglo XXI que juega en el primer equipo bilbaíno, ha sido la guinda a la confirmación de la calidad que se les presumía a otros jóvenes como Jon Morcillo (22 años) y Oihan Sancet (21).

Más acreditados estaban ya Unai Vencedor (20) y Asier Villalibre (23), el primero habitual en el once titular y el segundo casi incomprensiblemente eterno suplente de Raúl García y el mayor de los Williams ante su rendimiento saliendo del banquillo.

Entre todos esos prometedores futbolistas salidos de Lezama hay un hilo conductor: son todos jugadores ofensivos, de ataque.

Incluido Vencedor, aún siendo medio centro. Pero el de Rekalde es un pivote mandón que busca mandar en el ritmo y el juego de su equipo y también lanzar a sus compañeros más adelantados.

Los demás son delanteros. Sancet es un media punta más de hacer jugadas que de hacer jugar, pero que se asocia bien, tiene conducción, recorrido en las transiciones, maneja el pase y el disparo a puerta ya cerca de la frontal y también llega al área.

¿Que le falta? De momento, en el primer equipo, intensidad, continuidad y definición. Como le ocurrió en tres ocasiones clarísimas ante Eibar, Alavés y Atlético de Madrid. Las dos primeras las pagó caras el Athletic y la tercera logró arreglarla.

Morcillo ya sabe lo que es marcar. Lo hizo el miércoles ante el Valladolid. Un zapatazo poderoso desde la frontal. Con otro parecido casi se carga el larguero ante el Alavés. Sus cabalgadas por la banda le han hecho ya un huevo en el corazón de los ‘athleticzales’.

Como también esperan hacerlo con carreras similares del pequeño de los Williams, ya escorado a la banda derecha tras pasar por todos los puestos de ataque en su formación y muy goleador y asistente en el Bilbao Athletic. Muy vertical, desafiante ante el defensor y buen rematador. ¿Las dudas? No hay muchas. Si acaso, saber si puede ser tan veloz como su hermano. Al que se acerca mucho.

Como también está ya muy cerca de Iñaki, y también de Raúl García, Villalibre. Que no solo con la trompeta que saca en los mejores momentos de la plantilla encandila a unos aficionados rojiblancos que adoran hasta su personalidad humilde y tranquila.

Pero sobre todo los goles que mete, que ya son unos cuantos e importantes. Con Gaizka Garitano ya se había ganado el puesto, Marcelino le ha vuelto a hacer esperar ante la resurrección del mejor Raúl García y la fe que tiene en el mayor de los Williams.

Pero Villalibre, como Vencedor, es ya más que una promesa. Son jugadores en el bloque de confianza del entrenador. Al que llaman también en las últimas jornadas Morcillo y Sancet y con la que sueña Nico, Williams júnior. La última de las perlas salidas de Lezama que ilusionan al Athletic y en los últimos días han levantado el ánimo decaído tras las finales perdidas y no competidas.

Pasa el tiempo y la ilusión a la que se agarra el Athletic siempre llega desde el mismo sitio: Lezama, su esencia.

Ramón Orosa