El arte latino se resiste abandonar ARCO pese a las dificultades

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ARCO 2021

Madrid, 9 jul (EFE).- Restricciones para volar, frecuencias reducidas y costes elevados hacen que participar en ARCO desde Latinoamérica en un año marcado por la pandemia no haya sido tarea fácil. Aún así, algunas galerías latinoamericanas han tratado de sortear las dificultades para apoyar a la feria en un año complicado.

La feria de arte contemporáneo más importante de España año afronta su año más atípico: es más pequeña, con solo 130 galerías -el año pasado 210- y de ellas, solo siete del programa general son latinoamericanas. Muchas más estaban aceptadas, pero les ha sido imposible venir; la presencia ha caído vertiginosamente respecto a 2020, cuando fueron medio centenar.

Este año solo tienen expositor en la feria Baró (Brasil), El Apartamento (Cuba), Gaga (México), La Balsa Arte (Colombia), Proyecto Paralelo (México), Proyectos Ultravioleta (Guatemala) y Walden (Argentina).

Las que no han podido venir pero estaban aceptadas han enviado una obra testimonial que ha sido agrupada en “Remitente”, un espacio común que ayer visitaron los reyes durante la ianuguración.

La feria ha puesto mediadores en el estand y, si existe algún comprador, lo tienen todo preparado para hacer una videollamada con la galería.

Para la galería Baró, de Brasil, esta edición “ha sido un esfuerzo mayor”, según explica María Gabriela Córdoba, una de las trabajadoras de la galería. Para salvar esta edición, presentan la obra del artista venezolano Abraham Pavón, que reside en Barcelona desde hace cuatro años, evitando así las restricciones de traslados entre Latinoamérica y España.

“Algunas piezas ya las habíamos traído por previsión”, explica. La oferta del estand la completan este año con artistas españoles.

Esta misma estrategia es la que han planteado la galería colombiana La Balsa del Arte, según explica Catalina Fandiño, al frente en el estand. “Al no saber cómo iba a evolucionar la pandemia, hemos planteado otra propuesta”.

“Hemos traído dos artistas, uno de Bosnia y otro de Eslovenia. Ellos mismos nos mandaron las obras directamente hasta España -explica-. Esto nos facilita mucho las cosas, al movilizar las piezas desde dentro de la Unión Europea”.

La otra cara de la moneda la encarna la Galería de las Misiones (Uruguay). “La pandemia no ha condicionado nuestra elección, al contrario, hemos apostado por un stand incluso más grande”, explica Pablo Pedronzo, de la galería, que cuenta con un espacio dedicado íntegramente a la obra de la uruguaya Marta Morandi.

“La logística ha sido complicada. Hay muchos menos vuelos y frecuencias, además los costes se encarecen”, dice sobre el proceso de transporte de las obras. Este año es el cuarto que participan.

“El esfuerzo ha sido grande, pero queríamos volver a tener presencia en ARCO. Creíamos que era el momento oportuno de apoyar la feria en estos momentos difíciles, al igual que ellos creyeron en nosotros en su día”, apostilla.

La presencia de artistas latinoamericanos es muy importante para la feria, y viceversa. Desde hace años, la feria siempre ha mirado con especial atención a Latinoamérica y ha dedicado numerosas de sus ediciones a países de la región.

Además de las galerías latinoamericanas, las españolas también echan en falta a los coleccionistas latinoamericanos, uno de los grupos más fuertes de compradores, cuya presencia este año es casi inexistente.

La feria, que abrió sus puertas el pasado miércoles 7 de julio y las cerrará el 11, es la única en Europa que ha salvado todas sus ediciones. Todas han sido canceladas, salvo ARCO, que el año pasado se salvó del confinamiento por unas semanas y ahora se ha movido al verano para asegurar su celebración.

ARCO ha cambiado su arquitectura por la pandemia. El aforo se ha reducido a la mitad y los pasillos son más amplio, también existen controles de temperatura a la entrada y salida, y es obligatorio llevar mascarilla dentro de todo el recinto.

Por Marta Muñoz Rivera

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