El arte africano contemporáneo se da a conocer en la Semana de Arte de Miami

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MIAMI ART WEEK

Miami, 1 dic (EFE).- “¿Dónde están nuestras vidas anteriores?, ¿Dónde están nuestros antiguos deseos?”, se pregunta en una referencia al África precolonial uno de los artistas de “Witness” (Testigos), una muestra de arte africano contemporáneo que brilla en una Miami Art Week afectada por la covid-19.

Las más de cien obras de “Witness: Afro Perspectives from the Jorge M. Pérez Collection” hablan de identidad, territorio, creencias y sincretismo, colonialismo y poscolonialismo, opresión, traumas intergeneracionales y una migración que no cesa.

Tras su inauguración este lunes, la exposición abre sus puertas a un público reducido y con cita previamente concertada en El Espacio 23 (EE23), la “casa” de la colección de arte del empresario y mecenas de origen cubano Jorge Pérez.

La covid-19 ha dejado a la Semana del Arte de Miami sin Art Basel, su insignia, y obligado a reducir aforos o recurrir a la tecnología para obviar lo presencial.

UN COLECCIONISTA CON HORIZONTES ABIERTOS

Poseedor de una de las más importantes colecciones privadas de arte latinoamericano y fundador del Museo de Arte Pérez de Miami (PAMM), el empresario inmobiliario ha viajado desde 2013 en cinco ocasiones al continente africano por distintos motivos, dice a Efe Patricia Hanna, directora de su colección de arte.

Sus viajes terminan siendo siempre también artísticos y así ha ampliado su colección de arte africano con obras de artistas de Sudáfrica, Zimbabue, Congo, Camerún, Botsuana, Benín y Nigeria, entre otros países.

Los artistas representados en “Witness” son en su mayoría africanos pero hay también otros que forman parte de la diáspora africana en Estados Unidos, Brasil y el Caribe.

“Queríamos extender el concepto de la herencia africana, no reducirlo solo a algo geográfico”, dice Hanna.

La directora de la colección Pérez subraya que muchos van a extrañarse de que no sea una exposición de arte latinoamericano sino africano y luego van a maravillarse de las “muchas conexiones” entre los dos.

Esta es la segunda exposición organizada por El Espacio 23 desde su inauguración en diciembre de 2019.

La primera fue “Time for Change: Art and Social Unrest” (Tiempo de cambio: arte y desorden social), curada por el colombiano José Roca junto a Patricia M. Hanna y Anelys Álvarez, y también reunía obras que hablaban a la sociedad de sus problemas.

“Esperamos que ‘Witness’ sirva como un catalizador para un muy necesario diálogo acerca de temas como la igualdad racial, la opresión política y otros temas preocupantes sacados a la luz en medio de estos tiempos sin precedentes”, señala el propio Pérez en un texto de presentación de la segunda exposición de El Espacio 23.

CONSAGRADOS Y EMERGENTES

Entre los 75 artistas-testigos de esta muestra hay varios reconocidos internacionalmente, como David Koloane, una figura central en la era del apartheid en Sudáfrica, y Mikhail Subotzky, basado en Johannesburgo que utiliza diversos soportes en sus obras, desde fotografía a medios audiovisuales.

Otros son artistas emergentes y hay abundancia de artistas mujeres, como Pamela Phatsimo Sunstrum, de Botsuana, que busca en sus obras con figuras femeninas reflejar su herencia multicultural y la fluidez del tiempo y el espacio.

En una de sus pinturas, The Seven (Las siete), varias mujeres de su propia familia posan para un retrato con el telón de fondo de un paisaje volcánico.

En “Nation of Refugees” (Nación de Refugiados), una de las obras de mayor tamaño de la muestra, el estadounidense Christopher Myers utiliza la técnica del “quilt”, los acolchados hechos con retazos de tela, para presentar el drama de la emigración africana a Europa a bordo de atestadas embarcaciones y lo que les espera en la otra orilla si no mueren en el intento.

Entre los artistas de la diáspora destaca el afrocubano Carlos Martiel, reconocido internacionalmente por sus “performances” extremos.

Además de un vídeo sobre su presentación en la Bienal de Venecia, donde el público asistía al llenado total con agua de un pequeño tanque de cristal en cuyo interior estaba Martiel, se muestra una obra plástica suya que representa la bandera estadounidense.

Las estrellas son guijarros y las barras tiras plásticas con picos como las que se usan en los pasos de frontera para impedir el paso a los vehículos. Por encima de esa bandera Martiel caminó descalzo en uno de sus “performances”.

El sudafricano Kendell Geers pinta lo que de lejos parecen flores rojas sobre fondos de vivos colores, pero es solo una apariencia. La realidad es que son manchas de sangre. Los títulos no dejan duda: “Pétalos de sangre” y “Las flores del mal”.

“Witness: Afro Perspectives from the Jorge M. Pérez Collection” está curada por Tandazani Dhlakama, del Museo de Arte Contemporáneo Zeitz de Ciudad del Cabo, el más grande dedicado al arte africano contemporáneo en el mundo, junto con Patricia Hanna y Anelys Alvárez.

El equipo de El Espacio 23 está “entusiasmado” con la idea de “vincular al público con obras que creemos que pueden llevar a un cambio social verdadero y duradero”, dijo Jorge Pérez.

Al inicio de la exposición se pueden apreciar las obras realizadas en Miami por el zimbabuense Masimba Hwati, el primer participante en el programa de residencia de artistas de EE23.

Hwati es un artista que crea obras tridimensionales con técnicas mixtas en los que emplea elementos como una caña de pescar, una lanza africana y uno de los platos de una batería musical.

Ana Mengotti

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