El amargo aniversario del “himno de la revolución siria” visto por su autor

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SIRIA CONFLICTO

París, 27 mar (EFE).- Su canción “Ya Hayf” (Qué vergüenza”, en español) fue el himno informal de la revolución siria. Una década más tarde de ese estallido y con el país destruido, el famoso cantautor exiliado Samih Choukeir lamenta en entrevista con EFE que acabase diluido el movimiento pacífico que su música encarnó.

Sin pretenderlo, Samih Choukeir, nacido en 1957 en As-Suwayda (sur de Siria), plantó una semilla hace exactamente una década, el 28 de marzo de 2011. Su “Ya Hayf” hizo furor en las radios de los coches, en los tonos de llamada de los móviles y en las redes sociales.

Exiliado voluntariamente en París desde 2010 -unos meses antes del inicio de una revolución que marcó la historia del siglo XXI-, Choukeir seguía pegado al televisor cada minuto de esas frenéticas semanas.

Recuerda que el “sufrimiento” que le provocaron los disparos de las fuerzas gubernamentales de Bashar al Asad contra civiles desarmados le inspiró para componer una canción que apelaba a la ilusión del cambio, pero que hoy puede resultar paradójica por el balance de la revolución que desembocó en una guerra.

El conflicto ha causado hasta ahora al menos 400.000 muertos y miles de encarcelados, mientras que seis millones de sirios tuvieron que abandonar su país, un 30 % de la población.

“El peaje está siendo muy alto. Es cierto que el país ha ido de mal en peor, pero ya estaba clínicamente muerto antes de 2010, con una familia gobernando desde hace más de 50 años”, lamenta el popular cantautor.

¿Se arrepiente de haber alentado la revolución? “Cuando la comenzamos no sabíamos a dónde iría, no estaba organizada, lo importante era sentir el sufrimiento de la gente contra la dictadura y por la violencia que sufrieron”, responde Choukeir, con su mirada viva y entrañable. El pacifismo de las protestas era un requisito para el cantautor.

Porque este tipo de procesos “a veces toman tiempo a tener resultados concretos, la propia revolución francesa no fue de un día a otro”, agrega.

A Choukeir se le puede considerar uno de los pioneros del éxodo sirio. Se marchó hace once años porque quería estar un país en el que tuviese “libertad de expresión”.

En Francia tenía conocidos y facilidad para lograr el permiso de residencia en la UE por estar casado con una polaca, a quien conoció en los años 80 durante sus estudios universitarios en Kiev.

Junto a sus dos hijas y su mujer, el músico reside en unos bloques posmodernistas, de inspiración neoclásica, en un barrio tradicionalmente de inmigrantes de la periferia obrera de París.

Agnóstico y de izquierdas, el artista recuerda sin amargura, en un tono didáctico y distendido, la génesis del “himno de la revolución”.

“Escribí la letra en el envoltorio de papel de una baguete, en la cocina del pequeño apartamento que tenía alquilado en París. Llamé a dos músicos sirios con los que ya trabajaba y lo grabamos todo rápidamente”. Los primeros disparos contra los civiles urgían a actuar, recuerda.

“Dudé mucho si publicarla, por no poner en peligro a mi familia, amigos, pero al final sentí que debía hacerlo por la que gente que se estaba manifestando”, revela. Unas horas después, la canción nacida en un envoltorio de papel resultó un éxito rotundo. Recibió incontables mensajes de muchos de sus compatriotas.

UN HIMNO QUE SONÓ EN LAS MEZQUITAS

“Se me puso la piel de gallina escuchándola en las protestas. Lo que realmente quise ayudar a mis compatriotas en lo que ya había iniciado”, reconoce, con algo de pudor.

Para el cantautor, el mayor logro de la canción fue el de derribar “las fronteras internas, simbólicas que había en el país. Unió a suníes, chiíes, cristianos y agnósticos”.

Asegura que las mezquitas, un lugar donde no tocaba la música, el himno de la revolución sonó fuerte y alto. “Están lloviendo balas contra la gente”, dice un extracto del tema.

A partir de un momento, era posible saber si una persona estaba en un bando u otro por una pista: si escuchaban a Choukeir.

“Agentes del Gobierno buscaban ese tipo de pistas”, asevera el cantante, mientras recuerda el caso de un amigo que fue agredido por las fuerzas del régimen de A -Asad por el tono de su móvil con los acordes de “Ya Hayf”. Choukeir denunció haber recibido ataques informáticos de lo que él identifica como “el Ejército electrónico Sirio”.

La música hoy cuenta con más de 12 millones de visualizaciones en plataformas como Youtube.

¿Pero cuándo se torció todo? “Hubo una contrarrevolución dentro de la revolución, entraron milicias de Islam político financiados por Arabia Saudí, Catar, Turquía. Ellos metieron las armas”, lamenta.

Cita a la Coalición Nacional Siria (CNFROS), con sede en Turquía y fundada en Catar en 2012, como uno de los grupos que contaminó la revolución.

La violencia practicada contra los civiles por parte del Gobierno sirio también “llevó poco a poco a la gente a empuñar las armas”, analiza.

Antonio Torres del Cerro

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