La falta de ejercicio puede causar un ciclo descendente de desacondicionamiento y empeoramiento del dolor. Pero el ejercicio puede ayudar a aquellos con dolor crónico a participar en actividades divertidas y esenciales de la vida diaria con mayor facilidad.

El ejercicio cardiovascular, el entrenamiento por intervalos y el levantamiento de pesas son los tres tipos de ejercicios que la mayoría de la gente debería incluir una vez a la semana en sus entrenamientos. El estiramiento debe incluirse en cada entrenamiento, dice el Dr. Víctor M. Romano, cirujano ortopédico certificado y autor de “Finding the Source: maximizando tus resultados con y sin cirugía ortopédica”.

Los médicos generalmente le piden a los pacientes que califiquen su dolor en una escala de uno a 10. Romano dice que si, durante el ejercicio, los niveles de dolor aumentan en más de 2 puntos desde la línea de base, debe detenerse y modificar ese ejercicio para asegurarse de no causar un brote de tu dolor. Por supuesto, una buena dieta también es importante.

Además, la respiración obstruida, un tabique desviado, alergias o un resfriado, afectarán su equilibrio y fuerza. Restaurar la respiración nasal clara mejorará tu rendimiento.

Para las personas que sufren de dolor crónico, el Dr. Romano ofrece estos consejos de ejercicios:

• Periodos de ejercicio más cortos. Las ráfagas cortas de ejercicio pueden ser más beneficiosas y menos estresantes que un entrenamiento largo. Incluso cinco minutos es mejor que nada. Todo cuenta.

• Entrenamiento con pesas también es importante para las personas mayores y las mujeres para fortalecer los huesos. Asegúrate de incorporarlo a tu programa de ejercicios.

• El estiramiento es importante. Incorpora ejercicios de estiramiento a tu rutina diaria, incluso si no haces ejercicio ese día.

• Prueba yoga o tai chi. Estos programas han demostrado éxito con personas con dolor crónico.

• Limpia tus senos paranasales. Usa aerosoles nasales que te abrirán la respiración y mejorarán aún más tu fuerza y equilibrio.

  Mente sobre materia. Si necesitas hacer un ejercicio que sabes que va a ser doloroso, comienza respirando profundamente y concentra tu energía.

“Aunque el ejercicio para alguien con dolor crónico suena contradictorio”, dice Romano, “es muy importante como parte de la terapia de recuperación”.

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