EE.UU. retoma proceso judicial contra presunto cerebro del 11-S en Guantánamo

0
5
654753

GUANTÁNAMO

Washington, 7 sep (EFE News).- Las audiencias previas al juicio del considerado cerebro del 11-S, Khalid Shaikh Mohammed, y otros cuatro acusados se reanudan este martes en la prisión de Guantánamo (Cuba) tras más de un año en suspenso por la pandemia de covid-19, confirmó el Departamento de Defensa.

Estas audiencias, a las que se prevé que asistan familiares de las víctimas, se prolongarán hasta el próximo 17 de septiembre.

Además de Khalid Sheik Mohammed, el autoproclamado “cerebro” de los ataques, también son juzgados sus cómplices Walid bin Atash, Ramzi Bin AlShibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafá Al Hawsawi.

Los detenidos están imputados como organizadores de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que mataron a casi 3.000 personas, y de los que en esta semana se conmemora el vigésimo aniversario.

Ese día, 19 hombres secuestraron cuatro aviones comerciales: dos de ellos fueron estrellados contra las Torres Gemelas en Nueva York, otro contra el Pentágono, a las afueras de Washington; y otro en un campo de Pensilvania.

Además del cargo de conspiración, están imputados por cometer asesinatos en violación de la ley de guerra, de atacar a civiles y de terrorismo, y en caso de ser condenados, se pueden enfrentar a la pena de muerte, cuyo método lo decidiría el secretario de Defensa.

La nueva comparecencia coincide con la caótica retirada de Estados Unidos de Afganistán tras dos décadas de guerra, desencadenada por los atentados del 11-S, y la vuelta de los talibanes al poder en el país centroasiático.

El presidente, Joe Biden, ha indicado que espera cerrar la prisión de Guantánamo, donde varios detenidos fueron torturados, aunque no ha ofrecido detalles al respecto.

En julio, un detenido de nacionalidad marroquí fue trasladado a su país origen en el primer movimiento de este tipo desde que Biden llegó a la Casa Blanca en enero de 2020.

Actualmente, solo quedan en la prisión de Guantánamo 39 de los cerca de 800 reclusos que llegó albergar tras su apertura en 2002 ordenada por el entonces presidente, George W. Bush, en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.