Dolor de patria, la muerte de una periodista

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Mayra Arteaga | [email protected]

Con el tema de la obra del escritor salvadoreño José Rutilio Quezada, he querido hoy expresar la frustración, quebranto y desesperación de ver cómo la condición de El Salvador, país del que provengo, va de mal en peor.

Hace casi dos décadas desde que salí de mi paisito, abatida por la violencia y amenazas a mi familia y, desde entonces, no he vuelto a ‘El Pulgarcito de América’.

Confieso que extraño sus paisajes, sus bellas playas, su rico clima, mis familiares y los amigos que eternamente llevaré en mi corazón y que muy valientemente han decidido seguir adelante en una sociedad cada vez más cargada de violencia, inseguridad y falta de oportunidades.

Personas valientes como la periodista Karla Turcios, empleada en La Prensa Gráfica, quien el pasado sábado fue reportada como desaparecida y su cuerpo encontrado en una zona rural a las afueras de San Salvador.

Aún no se sabe los móviles de tan cruel asesinato y, a decir verdad, ni importa, porque nada justifica que se pierda la vida de una persona a manos de una violencia que tiene a todos los salvadoreños atemorizados, dolidos y con sed de justicia.

El Salvador es uno de los países más peligrosos del mundo y a diario se sabe de asesinatos que quedan como un registro más en las estadísticas del crimen, sin esperanza que algún día se haga justicia.

Los que vivimos la guerra y la postguerra en El Salvador sabemos del ‘Dolor de Patria’ que causa la impotencia y  frustración ante un sistema que no importa si es de derecha o izquierda, igual se sigue llevando de encuentro al sufrido pueblo salvadoreño.

Es por eso que me he unido a la iniciativa de un grupo de periodistas salvadoreños en el extranjero, que bajo el liderazgo de Carmen Rodríguez y Luisa Moncada, decidieron alzar la voz y pronunciarse en contra de la violencia, el desgarrador asesinato de la colega Karla Turcios y la inseguridad que se viven en la patria que nos vio crecer y a la que esperamos ver redimida.

Justicia es lo mínimo que se puede exigir, no solo para nuestro gremio, sino para todos los salvadoreños cansados de lo mismo por varias décadas. Padres, hijos, empleadores, amigos, colegas… todos tenemos a alguien a quien llorar, recordar y esperar para que sus muertes no queden impunes.

¡Justicia para Karla Turcios! ¡Justicia para El Salvador!

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