Divergencias en Gobierno brasileño sobre jugadores vacunados en Copa América

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Sao Paulo, 4 jun (EFE).- A menos de diez días para que arranque la Copa América en Brasil, los ministros de Salud y Presidencia del Gobierno de Jair Bolsonaro discrepan sobre exigir que los futbolistas de las selecciones vengan vacunados contra la covid-19.

El ministro de Salud, el cardiólogo Marcelo Queiroga, dijo en una entrevista al diario ‘Correio Braziliense’ publicada este viernes que “la exigencia de vacunación no es una obligación” para aquellos que estén directamente relacionados con el torneo.

Queiroga limitó la magnitud de la Copa América frente a los Juegos Olímpicos de Tokio, “un gran evento mundial del deporte” para el que sí fueron inmunizados contra el coronavirus los deportistas brasileños que participarán en ellos.

También citó que otros campeonatos de fútbol ya se celebran en Brasil, como la Liga doméstica o las Copas Libertadores y Sudamericana, y que, en estos casos, no se ha obligado a vacunar ni a jugadores ni a las comisiones técnicas.

“Los campeonatos están ocurriendo, incluso eventos internacionales, y la exigencia (de vacunación) no es una obligación”, apuntó al periódico.

“Hay protocolos de seguridad de la Conmebol y el Ministerio de Salud está evaluándolos para verificar si son adecuados. Hay una política de testar a los jugadores y a los integrantes de la comisión técnica y, en caso de algún positivo, el jugador será apartado y aislado”, completó.

Los comentarios de Queiroga chocan con lo anunciado por el ministro de la Presidencia, Luiz Eduardo Ramos, quien el lunes afirmó que el Gobierno impuso como una de las condiciones para albergar el torneo que todos los miembros de las delegaciones estuvieran vacunados contra el SARS-CoV-2.

“Son diez equipos, divididos en dos grupos, y 65 personas por cada delegación. Todos vacunados. Fue una imposición que tratamos con la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol)”, indicó entonces Ramos a los periodistas.

La celebración de esta Copa América viene envuelta en una enorme polémica después de que las dos sedes originales desistieran de la misma: Colombia, por las violentas protestas en su territorio, y Argentina, por la situación crítica de sus hospitales, similar a la de Brasil.

Sin embargo, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, aceptó realizar la competición, a pesar de que la pandemia sigue descontrolada y el sistema hospitalario aún está fuertemente presionado.

La decisión del mandatario generó una ola de críticas por parte de sectores políticos, desde la izquierda al centro-derecha; especialistas epidemiológicos, cuando el país vive un nuevo repunte de contagios de covid-19; y de algunos jugadores de fútbol.

Incluso hay discusiones sobre el asunto en el vestuario de la selección brasileña, concentrada para los dos partidos de eliminatorias al Mundial de Catar 2022 frente a Ecuador, este viernes, y Paraguay, el próximo martes.

El técnico de Brasil, Tite, reconoció esas discusiones en rueda de prensa y dijo que jugadores y comisión harán pública su opinión sobre la Copa América tras el partido contra el combinado paraguayo.

Brasil es el país de Latinoamérica más azotado por el coronavirus, con más de 470.000 muertes y casi 17 millones de infectados en quince meses de pandemia.