Dimite el “número dos” del FBI

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Washington, 29 ene .- El “número dos” del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Andrew McCabe, abandonó hoy su puesto y dejará oficialmente la agencia a mediados de marzo, según indicó a Efe una fuente familiarizada con el asunto.

La salida de McCabe del FBI, que no ha sido confirmada oficialmente, se produce después de haber recibido numerosas críticas por parte del presidente, Donald Trump.

McCabe fue la mano derecha del director James Comey, despedido en 2017 por el mandatario y con quien lideró la investigación abierta a Hillary Clinton por el uso de un servidor de correo privado para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013).

De 47 años, McCabe tenía intención de jubilarse en marzo, pero ha decidido usar un tiempo que tenía de “vacaciones” durante los próximos dos meses, periodo en el que seguirá recibiendo el sueldo del FBI, aunque ya no ejercerá como “número dos” de la agencia, según dijo a Efe la citada fuente.

De esa forma, dejar la agencia federal a mediados de marzo, cuando puede cumplir con todos los requisitos del Gobierno para poder recibir los beneficios completos de jubilación.

En los últimos meses, McCabe ha estado en el centro de las tensiones entre la Casa Blanca y el FBI, agencia cuya credibilidad ha sido atacada en numerosas ocasiones por Trump.

A principios de este mes, el diario The Washington Post reveló que Trump se reunió con McCabe en el Despacho Oval de la Casa Blanca y le preguntó por quién había votado en las elecciones de 2016.

Esa reunión, según el Post, se produjo después de que Trump anunciara por sorpresa en mayo de 2017 el despido de James Comey, quien entonces como director del FBI lideraba la investigación sobre los posibles lazos entre Rusia y miembros de la campaña del magnate para facilitar su triunfo en las elecciones de 2016.

En los últimos meses, Trump ha arremetido en varias ocasiones en Twitter contra McCabe por las donaciones que su esposa, Jill McCabe, recibió cuando compitió como candidata demócrata en 2015 por un escaño en el Senado del estado de Virginia.

En ese momento, Jill McCabe recibió 675.288 dólares de dos entidades asociadas con el gobernador de Virginia, el demócrata Terry McAuliffe, quien ha sido descrito como “el mejor amigo” del expresidente Bill Clinton y, por tanto, una persona cercana a Hillary Clinton, rival de Trump en las elecciones de 2016.

Mientras Jill McCabe se presentaba a las elecciones de Virginia, su marido participaba en la investigación que el FBI abrió a Clinton por el tema de correo electrónico.

Al ser preguntado hoy sobre la salida de McCabe por un grupo de periodistas en la Casa Blanca, Trump no hizo ningún comentario.

“El presidente no formó parte de este proceso”

La Casa Blanca aseguró que ni sus funcionarios ni el presidente, Donald Trump, han tenido nada que ver con la dimisión del “número dos” del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Andrew McCabe, y negó que el mandatario haya ejercido presión sobre esa agencia.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, tuvo una escueta reacción durante su conferencia de prensa diaria a la noticia de que McCabe abandonó hoy su puesto y dejará oficialmente la agencia a mediados de marzo.

“Hemos visto los informes de prensa, en la Casa Blanca no se ha tomado ninguna acción relativa a esta decisión, así que les referimos al FBI, que creo que hará un comentario al respecto hoy”, dijo Sanders.

“El presidente no formó parte de este proceso de toma de decisión”, subrayó la portavoz de Trump.

La portavoz salía así al paso de la noticia sobre McCabe, un funcionario al que Trump ha criticado en varias ocasiones en Twitter contra McCabe por las donaciones que su esposa recibió cuando compitió como candidata demócrata.

Preguntada por esas críticas, Sanders dijo que Trump sigue “defendiendo los comentarios que ha hecho en el pasado”, pero no quiso comentar sobre si esa presión puede haber contribuido a la renuncia de McCabe.

En cuanto a las críticas que Trump ha dirigido al FBI y el Departamento de Justicia, Sanders dijo que “lo único a lo que el presidente ha aplicado presión es al intento de asegurar que se resuelve” la investigación sobre los posibles lazos entre Rusia y la campaña electoral del actual mandatario en 2016.

Trump quiere “asegurarse de que todo el mundo se sacude la fiebre de Rusia”, acepta que no hubo “conspiración” entre su campaña y Moscú y se centra en “otros temas” importantes para el país, afirmó Sanders.

Por otro lado, según medios locales, Trump se ha planteado despedir al “número dos” del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, quien designó al fiscal especial Robert Mueller como encargado de la investigación sobre Rusia.

De acuerdo con el diario The New York Times, un informe secreto que poseen congresistas republicanos indica que Rosenstein aprobó una orden para ampliar la vigilancia del Departamento de Justicia a un exasesor de la campaña electoral de Trump, Carter Page, por sospechar que estaba actuando como agente ruso.

El diario asegura que ese informe, que podría hacerse público si así lo decide el Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, ha aumentado la frustración de Trump con Rosenstein.

Preguntada por si Trump sigue confiando en Rosenstein, Sanders se limitó a responder: “Cuando el presidente ya no tenga confianza en alguien, ustedes lo sabrán”.

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