Día 2: El estrés abrumador de la UCI

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DIARIO DE UCI

Nueva York, 6 may (EFE News).- Una vez llegué a Nueva York, me asignaron directamente en una UCI para pacientes con COVID-19 en el hospital comunitario Syosset, en Long Island.

A medida que el número de casos comenzó a aumentar (se estima que para mediados de abril el 16,7 % de la población de Long Island había sido contagiada), la capacidad del hospital se superó, por lo que convirtieron la unidad de recuperación de quirófano en una de cuidados intensivos grande y abierta.

Por lo general, tenemos alrededor de 15 pacientes en la unidad, la mayoría de ellos con ventiladores. Varios están mal y los días allí son muy ajetreados y realmente agotadores.

Nuestro sistema médico definitivamente también está en el límite. Esto probablemente se vive diferente en cada hospital, con problemas de equipos de protección personal (EPP) inadecuados, un número de pacientes que excede la capacidad hospitalaria, muertes que superan la capacidad de la morgue, falta de suministros o ventiladores y, lo más grave, que el personal de salud se enferme (Estoy segura de que esta es una lista incompleta).

Pese a todo, en el tiempo que he estado trabajando en la unidad, en turnos de 12 horas, a veces más, definitivamente he visto evolucionar el enfoque. No tener una estrategia de tratamiento definitiva ha sido frustrante, aunque espero que una vez que las cosas se ralenticen y los datos puedan revisarse, tendremos una mejor comprensión de esta enfermedad.

UNA SOLEDAD COMPARTIDA

Al recordar este día y las personas que he atendido y las que fallecen, y a sus familiares que sufren aún más, me siento algo egoísta describiendo el dolor personal de la separación, pero es algo que está afectando a los trabajadores de la salud de diferentes maneras.

En mi caso, estoy en el apartamento de mis padres en Nueva York mientras ellos están en mi casa en San Luis, en Misuri, con mi perro. Es extraño para mí estar aquí en su hogar sin ellos y la vida es aún más solitaria sin Curtis.

Para otros, el impacto ha sido mucho mayor: enviar a sus hijos a vivir con familiares, dormir en el sótano o en el garaje, o quedarse en un hotel para no infectar a su pareja inmunocomprometida en el hogar. La experiencia de cada persona es única y diferente, cada uno enfrenta este estrés y la realidad del COVID-19 a su manera.

Por lo pronto me alisto para otra jornada de 12 horas con la alegría de saber que ya mi gran amiga y compañera en la facultad de Medicina, cuya experiencia al contraer el coronavirus me convenció de venir aquí, se ha recuperado y ha vuelto al trabajo.

De hecho, recientemente fue entrevistada en el “Today Show” por desarrollar un sistema para que los profesionales del hospital puedan informar y actualizar del estado de los pacientes a sus familias, sin aumentar su carga de trabajo. Ideó esto mientras estaba en casa recuperándose.

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