Desacuerdos políticos impiden las presidenciales del 10 de octubre en Somalia

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SOMALIA ELECCIONES

Mogadiscio, 5 oct (EFE).- Las elecciones presidenciales programadas en Somalia para este 10 de octubre -aplazadas ya varias veces- no se podrán celebrar por desacuerdos políticos respecto al proceso electoral, según confirmaron hoy a Efe fuentes del Equipo Federal de Implementación Electoral (FEIT, en sus siglas inglesas).

“Las elecciones están en un punto muerto. No esperamos celebrarlas en octubre porque hay quejas sobre el proceso electoral aprobado por los estados federales en mayo de 2021. Esos procedimientos dan todo el poder a los presidentes de los estados para escoger a sus parlamentarios preferidos”, confirmó a Efe un funcionario del FEIT.

“Estamos esperando a que el primer ministro y los estados miembros federales acuerden otro calendario y lo anuncien”, añadió esta misma fuente.

Del total de 54 senadores de la Cámara Alta del Parlamento -que debían ser elegidos el 25 de julio según el calendario publicado a finales de junio por el Consejo Nacional Consultivo-, 46 fueron ya designados entre agosto y septiembre.

Pero los 275 legisladores de la Cámara del Pueblo (Cámara Baja) -que debían ser escogidos entre los pasados 10 de agosto y 10 de septiembre- aún no han sido designados.

La oposición se ha quejado de irregularidades en el proceso de elección de los senadores, del que se encargaron los gobiernos de los estados que conforman el país.

“Los presidentes de los estados miembros federales monopolizaron las elecciones de la Cámara Alta, reservaron los asientos para sus candidatos favoritos y sobornaron a los parlamentos locales”, aseguró a Efe Ilyas Ali Hassan, exsenador por el estado del Sudoeste, que perdió su cargo en estos comicios.

Por otro lado, desde el Consejo de Candidatos Presidenciales -que aglutina a candidatos opositores- denunciaron en declaraciones a Efe que los gobiernos de los estados usan “restricción de movimiento, intimidación, detenciones (…) y otras técnicas para dominar el proceso”.

UN INTENTO DE EXTENDER EL MANDATO PRESIDENCIAL

El mandato del presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed Farmaajo, venció el pasado 8 de febrero y el día 12 de ese mes la Cámara Baja votó a favor de prorrogarlo dos años, decisión que rechazó el Senado al considerarla inconstitucional por carecer de la aprobación de ambas Cámaras.

La situación provocó una gran crisis política y el 25 de abril estallaron en Mogadiscio tiroteos en un enfrentamiento entre facciones opuestas del Ejército -a favor y en contra de la extensión del mandato-, que dejaron al menos 13 muertos y 22 heridos, la mayoría militares, según confirmaron a Efe fuentes médicas.

El pasado 28 de abril, Farmaajo cedió a la presión de la oposición y la comunidad internacional, anunció que rechazaba prorrogar su mandato y el 1 de mayo pidió a los legisladores revertir la ley que él mismo había firmado.

El presidente también solicitó que se retomara el acuerdo del 17 de septiembre de 2020 que establecía una hoja de ruta para la celebración de las elecciones que deberían haberse desarrollado en febrero de este año, pero que se han retrasado ya en varias ocasiones desde diciembre de 2020 por desacuerdos políticos.

Ese acuerdo contemplaba un sistema indirecto basado parcialmente en clanes pese a la promesa del presidente de celebrar las primeras elecciones con sufragio universal desde 1969, un compromiso del que se acabaron desentendiendo las diferentes facciones políticas.

Según ese método, un colegio electoral de un centenar de delegados basados en clanes eligen a los miembros de la Cámara Baja, mientras los escaños del Senado se votan en los parlamentos estatales.

Finalmente, los miembros de las dos Cámaras del Parlamento eligen al presidente del país.

Farmaajo anunció también en abril que el primer ministro, Mohamed Hussein Roble -que se había posicionado en contra de la extensión de su mandato- dirigiría la preparación y desarrollo de los comicios.

Pero en los últimos meses la tensión entre ambos mandatarios ha crecido, culminando en septiembre con la decisión del presidente de suspender los poderes de Roble para nombrar y destituir funcionarios públicos, una medida que el primer ministro rechazó, acusando a Farmaajo de “malinterpretar” artículos de la Constitución.

Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de señores de la guerra y milicias islamistas, como Al Shabab, que controla áreas rurales del centro y sur de esta nación del Cuerno de África.