De Tacos, Tacopedias y cosas peores

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Alan D. Becker | [email protected]

Como dicen en México, “sin maíz no hay país” y “sin tacos no comemos los nacos”.

Después de hacer una exhaustiva investigación en diferentes ‘tumbaburros’, desde el de La Real Academia de la Lengua Española hasta el que viene en mi teléfono móvil y tratar de entender todos los usos de la palabra “taco”, pues me quedo con el más común y delicioso de todos: “tortilla de maíz enrollada con algún ingrediente en el centro, como carne, pollo, papas etcétera”.

Y usted se pregunta ¿a qué viene al caso este tema? Pues que acaba de ser el Día Nacional del Taco en México, aunque creo que el día del taco se celebra a diario y no solo en México, ya que el taco ha cruzado fronteras y se ha establecido en el paladar de los ciudadanos del mundo.

No solo esto, sino que mi estimada amiga Deborah Holtz, uff somos amigos desde la primaria, ¡hace miles de tacos! Ella tuvo la brillantísima idea de escribir una enciclopedia del taco o ‘Tacopedia’ (edición Trilce),  un libro que no solo tiene toda la variedad de tacos, habidos y por haber. También contiene recetas. Cabe decir que desde que llegó a mis manos no he dejado de babear y añorar todos esos lugares en Mexicalpan de las Tunas donde me gustaba,  ya entrada la noche,  ir a taquear, ¡mmmm! El Tizoncito, El Kalimán, El Farolito, los tacos de cochinita pibil en Legaria y podría seguir pero por razones de espacio, y de interminables antojos, aquí le paro.

El taco es tan representativo de México como los mariachis y si conociéramos al inventor del taco, seguro que tendría una estatua en cada barrio del país. Más aún ¿usted sabe cuál es la santísima trinidad del pueblo mexicano? ¡La tortilla, el Contenido y la Salsa!

Es más, esta cuestión del taco es tan popular que si tienes hambre puedes decir “vamos a echar un taco”, aunque no precisamente vayas a taquear,  o la frase “no lo eches mucha salsa a tus tacos” como para decir no exageres, y el clásico presumido al que se dice que le “echa mucha crema a sus tacos”.

Deborah tuvo esta brillante idea mientras una noche de juerga vio el preciso proceso de elaboración de los tacos, que es como admirar un ballet, en el que el trompo gira, el cuchillo corta, y la piña surca los aires hasta reposar eficientemente sobre la carne al pastor.

Les recomiendo mucho este libro, esta disponible en Amazon y les aseguro que no solo les hará babear, les abrirá el apeto, y tendrán que visitar a su taquería favorita, yo voy que vuelo a los Tacos El Regio, mi cachito de México, donde Alberto y David me preparan las ‘gringas’ igual o mejor que en México.

Y el presidente que dice que le gusta la comida mexicana, me imagino que tendría que ser fanático de los tacos de trompa, pero realmente come algo que no se asemeja en nada a la comida mexicana, su “taco” es una puñalada a la gastronomía mexicana.

Vámonos echando unos tacos de…

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