De propósitos, 2017 y cosas peores

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Alan D. Becker | [email protected]

Cada año nuevo y de acuerdo a costumbres milenarias, todos nos ponemos a planear las cosas que vamos a hacer apenas asome el 1 de enero. Y la verdad es que,  como todos los años, no duramos ni una semana, que falta de …voluntad la nuestra.

El propósito número uno es bajar de peso, pero muy pocos tienen la verdadera convicción, ya ni por motivos de salud lo logran, los gimnasios lucen a su máxima capacidad las primeras dos semanas de enero para volver a la normalidad a partir del día 15. Yo,  como muchos paisanos, trato y trato, y por más que hago una sola comida al día (desde que amanece hasta que me voy a dormir) no lo logro, pero mi barriga es una inversión y llevo años invirtiendo en ella, para que desaparezca así nomás por que sí.

Total, que haciendo cuentas este 2017 ha sido un ¡desverendo remadre! Todas las decisiones de Mr. Trumpas nos han hecho llorar, reír y hasta devolver el estómago, lo único que le podría admirar es que es un tipo con pantalones, que toma sus decisiones por muy estúpidas que sean, las aplica y le vale una pura y dos con sal, lo que se diga o deje de decir de él, como el presidente de Francia se pasa nuestras opiniones por el arco del triunfo.

Después de hacer un análisis profundo y revisar todos mis deseos para este 2018, me di cuenta que son un sueño guajiro, pues la verdad no veo claro que destituyan a Mr. Trumpas. Como lo dijo en su campaña “puedo sacar una pistola en medio de la calle y matar a alguien y de todos modos votaran por mí”, tampoco veo que dé marcha atrás con los soñadores que más bien se la han pasado en vela esperando en vano. Pensé que su reforma tributaria no pasaría, pero finalmente cumplió una de sus promesas de campaña; la otra es que se echó al mundo encima al prometer que trasladaría su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, causando polémica y una resolución de la ONU borrando su decisión, no sin antes hacerle al bully y decirles a todos los países, “ya me necesitarán y vendrán a pedir como siempre lo hacen”, como quien dice “cabrense callones” que aquí mis chicharrones truenan.

Al fin soñar no cuesta, pero despertarnos de esta pesadilla llamada Trump, me está costando y mucho, mejor me voy al gimnasio no sin antes desearles un 2018 lleno de salud.

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