Ciudad de México, 10 feb (EFE).- En medio de la presión arancelaria que ejerce Estados Unidos contra los países que envían petróleo a Cuba, los focos apuntan principalmente a México por los lazos históricos y estratégicos que tiene con la isla caribeña, país con el que mantiene una relación “única”, más allá de la energía, tras el triunfo de la revolución cubana en 1959.
A través de un repaso histórico se pueden explicar las razones que explican el apoyo de México a La Habana, con quien le unen unos lazos “especiales” que se han profundizado en la segunda mitad del siglo XX.
Según señalaron a EFE académicos mexicanos, esta unión es una de las “más importantes” que tiene México a nivel global, además de ser la “más simbólica” gracias a los vínculos históricos y culturales entre ambos pueblos.
A pesar de que esa “cordialidad” entre naciones se vincula al triunfo de la revolución cubana, su origen va “mucho más allá” de la época contemporánea, señaló Jazmín Benítez, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (sureste), quien establece el inicio de la relación a la época colonial, cuando ambos territorios formaban parte del Imperio español.
Más adelante, tras lograr Cuba su independencia en 1902, México la reconoce como estado independiente y mantendrá con la isla una “buena” relación debida en parte a que ambas naciones forman parte del ámbito regional caribeño, añade Benítez.
La revolución fortalece los lazos
Esos vínculos se “fortalecen” tras el derrocamiento del dictador cubano Fulgencio Batista (1959) y la llegada de los revolucionarios cubanos al poder, afirmó por su parte Ricardo Domínguez, investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
México -explicó Domínguez- sería el primer país en reconocer al nuevo gobierno de La Habana, después de que anteriormente dio cobijo a los revolucionarios y les permitió comprar armas para derrocar al régimen de Batista.
México fue, de hecho, el país donde Fidel Castro o el Che Guevara estuvieron “preparando” la revolución, lo que explica que esa relación se tornase en una cuestión “ideológica”.
Esta realidad se traduce, a nivel diplomático, en el rechazo mexicano a romper relaciones con la isla, en contra de lo que defendieron en 1962 la mayoría de países de la Organización de los Estados Americanos (OEA), o la negativa a secundar el embargo estadounidense contra Cuba en el seno de la ONU.
“México ha tenido una política constante de solidaridad y de cumplimiento con el pueblo cubano a lo largo de la historia reciente”, resumió Domínguez, un académico especializado en estudios latinoamericanos.
Una relación que trasciende colores políticos
Aunque ha habido “vaivenes” en la relación, ambos especialistas coincidieron en destacar que ésta se ha mantenido vigente, con independencia del partido gobernante en México.
Con presidentes de distintas “ideologías y sensibilidades”, el interés del Estado mexicano fue siempre mantener una “relación estratégica y sumamente estrecha” en interés de la seguridad nacional, ejerciendo como “puente” entre Cuba y Estados Unidos.
Además, esa política casa con la “tradición diplomática” de México de cooperación internacional y no intervención en la soberanía nacional, señaló Benítez.
El envío de petróleo a tasas “muy preferenciales” a la isla se produce desde 2012, mientras que con los sexenios de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y el actual de Claudia Sheinbaum hay una mayor “afinidad ideológica” que hace justicia a la “relación histórica”.
Siguiendo con ese apoyo histórico, México anunció el pasado domingo el envío de más de 814 toneladas de alimentos a Cuba como “ayuda humanitaria”, mientras evalúa cómo suministrar crudo a la isla sin ser sancionado por Washington.


