De la plena al rap, el rumbo musical del artista puertorriqueño Emil Martínez

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MÚSICA

San Juan, 31 jul (EFE News).- Tras darse a conocer como cantante del grupo Los Pleneros de la Cresta, el puertorriqueño Emil Martínez saltó a la escena del rap y publicó su primer disco en solitario, “El Hijo de Borikén”, cuyo objetivo temático es “llevar un mensaje social, de reflexión y desahogo”, según contó a Efe.

“Para mí, eso es lo que más me gusta. Son géneros de expresión. En la plena es la combinación de melodía del pregón, del cantar, de la noticia, y en el rap tienes más oportunidad de hacer poesía, una poesía que también el pueblo se pueda identificar, como la clase trabajadora”, explicó Martínez a Efe este sábado.

Hijo de Juan “Llonsi” Martínez, miembro del grupo de plena Viento de Agua, el joven artista carga consigo un bagaje musical que lo impulsó a fundar en 2013 Los Pleneros de la Cresta, grupo que se dio a conocer por el tema “Los de la Isla”.

Para ese tiempo, Martínez estudiaba en la Universidad de Puerto Rico (UPR) —campus de Río Piedras (San Juan)— y participaba con su grupo de plena en diversos escenarios y proyectos, como en la banda sonora del documental “El Antillano”, dedicado a Ramón Emeterio Betances, con el tema “El Hijo de Borikén”.

Dicha canción, según admitió Martínez, es la que ha escrito con más “orgullo” y lo llevó a acoger el título como su nombre artístico de rapero y como el nombre de su primer álbum en solitario que presentará, este domingo, en la cervecería Fok en Caguas.

El disco, que oficialmente salió el mercado el 4 de julio pasado, consta de 12 canciones en los ritmos de rap, bomba, salsa, merengue, salsa, reguetón y guaguancó, y toca temas de conciencia social, políticos y hasta de religión.

“La cultura hip-hop empieza en la calle con los afroamericanos y boricuas. Entonces, la plena es el periódico del pueblo, porque a través de los coros se acostumbra a contar lo que está pasando en la palestra pública, y en el rap, igual, por su corte de mensaje social, de reflexión y desahogo”, detalló Martínez.

Ese consuelo al que se refiere Martínez, de 28 años, lo vivió durante los años en los que estudió psicología en la Universidad Carlos Albizu, en el Viejo San Juan; y, al mismo tiempo, cantaba plena con Los Pleneros de la Cresta.

“Estaba haciendo el doctorado, pero la estaba pasando mal. Yo estaba en el viaje de que ya me iba a disociar de esta cuestión de la música, pasé esa página e iba ser psicólogo”, admitió.

“Me fui de la UPR en un arrebato; fue una decisión súper impulsiva. Estaba estancado, al punto de que no quería volver a hacer música”, dijo.

Al llegar al instituto especializado, Martínez reconoció que se había adentrado a “un cambio cultural bien grande”, pues los varones tenían que vestirse con camisa de botones y pantalones largos, y no presentarse con gorra o aretes en las orejas.

“Yo me sentía un extranjero allí. Notaba que yo no pertenecía allí. No me visualizaba y todos los días me preguntaba qué hacía aquí. Los peores años de mi vida fueron en esa universidad”, abundó Martínez, quien decidió entonces renunciar a la institución académica y dedicarse de lleno a la música.

Fue entonces que poco a poco y aportando su voz como corista de otros raperos, como SieteNueve y Luis Díaz, se fue interesando y dedicándose a componer canciones de rap hasta completar 23 de ellas y con la ayuda del músico Aníbal Vidal, mejor conocido como “El S”, a preparar su primer disco.

“Cuando hago coros con Luis, aprovecho la oportunidad y le expreso la inquietud de rapear. Él me decía que me aguantara, porque sabía que podía hacer más. Mi viaje era rapear, hacer un disco de rap y otro de plena”, indicó.

Es por eso que prontamente Martínez y Los Pleneros de la Cresta lanzarán su segundo disco.

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