De Granada a China sin salir de Berlín, los Jardines del Mundo

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ALEMANIA JARDINES

Berlín, 27 jun (EFE).- Un jardín que recuerda al Generalife granadino, el ambiente campestre de uno inglés, la recreación de otro de inspiración ítalo-renacentista y hasta entornos balineses, chinos y coreanos forman parte de Jardines del Mundo, un parque que en Berlín invita a viajar por diferentes culturas.

Ubicado en el distrito Marzahn-Hellersdorf, en el este de la capital alemana, Gärten der Welt (Jardines del Mundo) recrea jardines de culturas exóticas para la capital alemana en un clima y entorno que no tienen nada que ver con los de su origen.

Cubre un área total de más de 100 hectáreas que fueron inauguradas con motivo del 750 aniversario de Berlín (que se celebró en 1987). El jardín nació como respuesta al Britzer Garten, que fue inaugurado unos años antes en lo que era Berlín Occidental (1985), cuatro años antes de la caída del muro que dividió la ciudad.

Gärten der Welt cuenta actualmente con un total de 11 jardines temáticos: Chino, Japonés, Coreano, Balinés, Oriental, Cristiano, Judío, El laberinto, Italiano-renacentista, Inglés y uno dedicado al jardinero y filósofo alemán Karl Foerster (1874-1970).

Además cuenta con otros nueve jardines “internacionales”: los que corresponden a Australia, Brasil, China, Chile, Gran Bretaña, Líbano, Los Ángeles, Sudáfrica y Tailandia.

“Este es el único parque de Europa – quizás del mundo – que genera un diálogo entre los cinco continentes, una conversación entre culturas y religiones”, explica a Efe la directora del parque, Beate Reuber, en el jardín renacentista.

Reuber asegura que los jardines siempre tienen algo que ver con la religión y viceversa en la propuesta del parque que dirige. Un ejemplo claro, dice, es el jardín chino, creado bajo la inspiración de las ideas de Confucio.

Este jardín cuenta con “dos tesoros” particularmente valiosos del otro extremo del mundo, las llamadas piedras Taihu, procedentes del lago del mismo nombre en el este de China.

Otra atracción es el Jardín Oriental, que se esconde detrás de un muro de cuatro metros de altura, que lo separa del mundo exterior. De acuerdo con la tradición de construcción islámica, los patios se construyen detrás de mampostería, alimentando el mito del jardín como un oasis escondido.

“Aquellos que pertenecen a la cultura islámica se sienten como en casa cuando visitan nuestros jardines orientales”, añade Reuber mientras camina entre las pequeñas fuentes del jardín que están adornadas con baldosas cerámicas marroquíes y que recuerdan a Granada o Marraquech.

Dado que está prohibido representar animales o humanos en los jardines orientales, la decoración ornamentada solo incorpora patrones florales, caligráficos o geométricos. Fueron diseñados por artesanos marroquíes y se utilizaron un total de 1,3 millones de teselas.

También hay jardines europeos, como el inglés, que se inspira en una interpretación idílica de la naturaleza salvaje. En un total de 6.000 metros cuadrados hay colinas, prados, bosques de árboles frutales, un jardín de rosas y un huerto donde los visitantes pueden hacerse enviar verduras hasta su domicilio.

El jardín renacentista italiano aporta la magia de los famosos jardines de las villas toscanas a Berlín desde 2008 e invitan a soñar con el Mediterráneo. El diseño del jardín se basa en los ideales estilísticos del Renacimiento y la claridad creativa se une a la poesía de las antiguas esculturas de mármol.

LA COVID-19 HA CAMBIADO EL PERFIL DE LOS VISITANTES

Los jardines y parques han sido de las únicas atracciones turísticas que han permanecido abiertas durante las restricciones que el gobierno alemán impuso durante los últimos meses para frenar la expansión del coronavirus en el país y que ahora se empiezan a levantar.

Esto ha provocado que el perfil de los visitantes de Gärten der Welt haya pasado de ser principalmente turístico y extranjero a ser básicamente local, personas que viven en Berlín cerca de las instalaciones y buscan un sitio para hacer deporte o desconectar de la ciudad.

“A muchos visitantes les gusta venir aquí porque es un lugar para visitar y les da paz y libertad, pueden dar un paseo y tienen la naturaleza a su alrededor “, explica Reuber.

Según datos de las autoridades berlinesas que gestionan los parques de la ciudad, el jardín tuvo cerca de 700.000 visitantes en 2020, un 2% más que en 2019.

“Podemos pasear al aire libre sin mascarilla, y eso es muy agradable. Venimos aquí todas las estaciones del año”, explica un visitante de unos 60 años procedente del cercano distrito de Lichtenberg, mientras camina por el jardín inglés.

María Garrido

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