Cultura vs fanatismo: refugiados exhiben en un museo la riqueza de Afganistán

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AFGANISTÁN CULTURA

Viena, 5 ene (EFE).- Vestidos de colores vivos, joyas, instrumentos de cuerda y numerosos juegos. Esta es la realidad cultural de Afganistán, opuesta al negro, las prohibiciones y el fanatismo religioso de los talibanes.

Así lo defienden un grupo de refugiados afganos de Viena en una exposición del Museo del Mundo (el antiguo Museo Etnográfico) en la que ellos son los comisarios, los encargados de elegir las piezas de la muestra de entre los fondos del centro o, incluso, aportar algunas propias.

El centro les ha ofrecido la oportunidad de presentar sus tradiciones con objetos que reivindican la diversidad y la tolerancia tradicional frente a las imposiciones de los talibanes, que tomaron el poder el pasado agosto.

La exposición “Aus Afghanistan” (De Afganistán, en alemán), que podrá visitarse hasta el 31 de mayo, rompe tópicos sobre cómo es la vida cotidiana de los afganos, muy distinta de la realidad fundamentalista de los talibanes.

DIVERSIDAD ÉTNICA

Los coloridos vestidos tradicionales y las joyas de plata muestran que la cultura y la tradición afgana, donde existen numerosas minorías, no guarda relación con los estrictos códigos de vestimenta que las autoridades talibanas han instaurado de nuevo.

“Cuando vemos las fotografías de Afganistán, siempre nos muestran a las mujeres con el burka, pero para las afganas, los vestidos coloridos son muy importantes”, sostiene Christian Schicklgruber, el experto del Museo del Mundo que ha coordinado la muestra.

Los vivos rojos y púrpuras de la indumentaria del pueblo pastún, las cerámicas hechas por el grupo jamshidi y las alfombras de oración bordadas por miembros hazara revelan la diversidad étnica y cultural del país, totalmente opuesta a los uniformes y vestimentas sombrías de los talibanes.

Muchas de estas piezas, como los vestidos de boda o las teteras, han sido prestadas por los propios afganos de Viena al museo.

Los talibanes han impuesto una estricta ley islámica que prohíbe o limita los juegos, la música, la fotografía y restringe la formación y la posibilidad de trabajar de las mujeres.

LA COMETA, SÍMBOLO DE LA LIBERTAD

Las vestimentas y objetos expuestos ayudan a dar voz a la cultura de las minorías afganas, perseguidas y amenazadas durante años por el conflicto bélico y los grupos terroristas.

Según Hadi Mohammadi, refugiado afgano en Viena y miembro de la comunidad hazara, “las minorías étnicas no están seguras” con los talibanes en el poder.

“En un país como Afganistán, la vida no es fácil, es un desafío todos los días, incluso si eres rico o estás en una buena posición”, lamenta Mohammadi.

Los padres de Mohammadi le enviaron con 14 años a Europa a través de un contrabandista. En 2007 llegó a Viena, donde ejerce de bibliotecario.

“En ese momento no entendía por qué mis padres me enviaron lejos, pero en 2014 mi hermano falleció en un atentado bomba en Pakistán y esto me hizo entender la decisión”, agregó.

Mohammadi todavía recuerda con nostalgia su pasado, como muestra la cometa de papel que ha creado para la exposición.

“Los niños afganos jugábamos casi todos los días con una cometa porque es muy fácil de hacer y no cuesta mucho dinero, solo necesitas un trozo de madera”, explicó.

Con el retorno de los talibanes al poder, la continuidad de este inocente juego está en peligro. En la década de 1990, la cometa, junto a la música y otras expresiones culturales, fue prohibida en el país.

Esta situación hace que Mohammadi vea la cometa como un símbolo de libertad para Afganistán, una palabra que bajo el dominio talibán ha perdido su significado.

“Una palabra como libertad es una palabra desconocida”, concluyó.

Marina Sera

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