El diagnóstico de la batería tiene varios aspectos a analizar. En primera instancia, visualmente, comprueba que ésta no pierda ácido. Si esto llegara a ocurrir, deberás cambiarla sin pérdida de tiempo.

Si el electrolito (el líquido que lleva dentro) es de color marrón oscuro, es una señal de que tiene partículas en suspensión de las placas internas, producto de una sobrecarga. Si compruebas esta situación, recurre a un taller especializado para revisar y/o cambiar el regulador de voltaje.

Verifica la tensión desconectando el borne negativo y con un voltímetro mide la tensión entre los dos bornes; ésta no debería ser inferior a 12,7 voltios. Si luego de una carga ese valor no sube, deberás considerar un reemplazo. Aunque parezca funcionar normalmente, dejará de hacerlo en breve.

Luego de esa medición a circuito abierto, puedes probarla en funcionamiento. Vuelve a conectar el borne, enciende el automóvil y, con ayuda, manténlo en unas 3000 RPM. Deberás hallar un valor de entre 13,7 y 14,7 voltios. Si no sucede, acude a un taller especializado para evaluar un recambio.

Si la batería de tu automóvil es de las que exigen mantenimiento, revisa regularmente el nivel del líquido interno (el electrolito) y completa, si fuera necesario, con agua destilada. En caso de emergencia, puedes utilizar agua mineral.

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