Cristina Fernández desliga en el presidente las negociaciones de Argentina con el FMI

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Buenos Aires, 27 nov (EFE).- La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dijo este sábado en una carta pública que la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está a cargo del presidente, Alberto Fernández; además, descartó “desconocer deudas” y apuntó a la oposición por tener también la responsabilidad de avalar o no el trato con el organismo multilateral.

“La lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina”, escribió en la carta difundida en redes sociales.

Fernández de Kirchner dijo que escribió la carta en respuesta a los medios de comunicación “hegemónicos”, a los sectores de “poder real”, al FMI, los “brokers” de Wall Street y a la oposición que se preguntan “qué va a hacer” la vicepresidenta respecto de un posible acuerdo con el Fondo por los 57.000 millones de dólares que pidió el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) en 2018, de los cuales se desembolsaron 44.500 millones de dólares.

La vicepresidenta respondió que “es el titular del Poder Ejecutivo quien lleva adelante las negociaciones en ejercicio de su responsabilidad constitucional en esta materia”.

NO DESCONOCER DEUDAS

La postura de la vicepresidenta sobre el acuerdo con el FMI ha sido un foco de incertidumbre en el mercado, ya que Argentina debería pagar al organismo, entre capital e intereses, 19.020 millones de dólares el próximo año, 19.270 millones en 2023 y 4.856 millones en 2024, compromisos que el Gobierno de Fernández asegura que su país, con serios desequilibrios macroeconómicos, no está en condiciones de afrontar.

Fernández de Kirchner, sin embargo, indicó este sábado que “nadie está hablando de desconocer deudas”.

Señaló que el kirchnerismo, en referencia a la presidencia de su marido Néstor Kirchner (2003-2007) y su presidencia entre 2007 y 2015, “tiene un atributo histórico que es el de haber pagado las deudas que generaron otros gobiernos”, al recordar la cancelación de la deuda con el FMI en 2006 y la reestructuración de deuda con acreedores privados en 2005 y en 2010.

Pero no dejó de señalar que el actual “es un momento histórico de extrema gravedad” para la Argentina y la definición que se apruebe puede constituir el “más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento con inclusión social” del país suramericano.

AVAL DE LA OPOSICIÓN

Esta carta es el primer pronunciamiento de la vicepresidenta desde que la principal coalición opositora, Juntos por el Cambio, ganara las elecciones legislativas del 14 de noviembre pasado, lo que producirá que el peronismo pierda el quorum propio en el Senado desde el 10 de diciembre próximo.

Fustigó a esa coalición opositora por ser el partido del expresidente Macri, quien contrajo la deuda con el FMI, diciéndole que “debe ejercer la responsabilidad” de la representación que ganaron en las elecciones.

Y recordó que en noviembre del año pasado, el Congreso aprobó la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública, que dispone que todo acuerdo con el FMI requerirá que el Congreso lo apruebe expresamente.

“La totalidad de las fuerzas políticas de ambas coaliciones asumió la responsabilidad de decidir si se aprueba o no, lo que el Poder Ejecutivo negocie y acuerde con el FMI”, señaló.

“Como marca la Constitución y la ley 27.612, no es Cristina… son los y las 257 diputados y diputadas y 72 senadores y senadoras quienes tienen la responsabilidad legal, política e histórica de aprobar o no cómo se va a pagar y bajo qué condiciones la deuda más grande con el FMI de todo el mundo y de toda la historia”, afirmó.

APOYO A FERNÁNDEZ

Finalmente, la vicepresidenta dijo que comparte “plenamente” un discurso del presidente Fernández del 9 de julio pasado.

“Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino”, transcribió en la carta, “porque si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o que claudique ante un laboratorio, se equivoca. No lo voy a hacer. Antes me voy a mi casa, porque no tendría realmente cara para entrar en esa sala si hiciera algo semejante”.