Crece la violencia doméstica

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Burlington, NC.- A octubre se le conoce como el ‘Mes de  Concientización sobre la  Violencia Doméstica’ un mal social que las organizaciones comunitarias buscan erradicar a través de a educación y prevención.

Los números son alarmantes  y las situaciones que han contado sus víctimas son enfermizas y dañinas.

En Burlington, como en el resto de ciudades de Carolina del Norte, se realizan campañas educativas contra la violencia doméstica.

En el condado Alamance, de acuerdo con Martha Sánchez, directora Latina de Servicios de Abuso Familiar en la organización ‘Family Abuse Services’, se atendieron, en 2016, un total de 2.852 llamadas de auxilio para atender casos de violencia doméstica.

Alamance, con 13 ciudades, tiene una oficina de Servicios de Abuso Familiar, ubicada en el 1950 Martin Street, en Burlington, y este jueves, 26 de octubre, como es tradición, tiene programada ‘La Vigilia de las Velas’ (‘Candlelight Vigil’), a las 6:30 de la tarde, en las instalaciones de Alamance County Superior Court House.

“El evento de las velas es uno de los más importantes que realizamos porque con él recordamos a todas las personas que perdieron la vida como consecuencia de la violencia doméstica. Todos están invitados”, dijo Sánchez.

Otras cifras

Según una investigación de Family Service, en Carolina del Norte una de cuatro mujeres sufre de violencia doméstica y en 157 mil hogares, en un determinado momento, se registró un hecho violento que llegó hasta las autoridades.

En los expedientes que llevan los departamentos de Policía del estado norcarolino se conocen que en 2015 hubo 99 muertes clasificadas como  violencia doméstica: 54 mujeres y 45 hombres. El promedio, de 2010 a 2014, era de 66 víctimas.

“Aún no tenemos cifras consolidadas relacionadas con agresiones sexuales, pero ha crecido ese tipo de violencia doméstica”, expresaron en la oficina de prensa del Departamento de Policía de Winston-Salem.

De los incidentes que se tienen noticia es que se registraron 4.611 casos clasificados como ‘violencia doméstica’;  1.360 víctimas, buscaron ayuda de las autoridades y de las diferentes organizaciones que trabajan este tipo de situaciones.

La salvadoreña María Magdalena Rodríguez fue víctima de violencia doméstica. Asesinada en 2010 por su esposo.

Aún se recuerda como si hubiese ocurrido hace algunas horas el caso del salvadoreño Juan Carlos Rodríguez, quien  estranguló a su esposa, María Magdalena, en el apartamento que ocupaba junto a sus tres hijos.

El hecho ocurrió la noche del 18 de noviembre de 2010 en el apartamento 1828 de la calle Trellis Ln., en Winston-Salem. El hombre llegó al lugar que había abandonado y entró a la habitación de quien había sido su compañera y empezaron a discutir. Ella quería dejar el infierno en el que vivía.

“Tú no me vas a abandonar”, le dijo Rodríguez a su esposa con quien había convivido desde que  ella tenía 13 años. Además de esa frase, los tres pequeños escucharon un golpe que los impulsó a  abrir la puerta.

El hombre dijo a los hijos que llevaría a la madre al hospital. En su lugar, la llevó a una zona boscosa, la decapitó, dejó el cuerpo en un lugar y la cabeza en otro.

Durante siete meses Rodríguez enfrentó un juicio en el que se le dictó pena de muerte. Hoy espera en el pabellón de la muerte de Carolina del Norte, junto a otros 142 indiviuduos.

El segundo suceso se registró hace algunos meses en High Point y lo sufrió una joven  mexicana de 20 años.

“Fue una noche de mierda. Después de la pelea, durante mi cumpleaños, me fui junto a mi novio. Él gritó durante todo el camino, pero al final se quedó en mi apartamento. Nos metimos en la cama, cada uno en su lado, y a los cinco minutos se le ocurrió meterme mano. 40 veces le dije que ‘no’, pero empezó a decir ‘que si veía a otro, que si ya no me gustaba… Me hizo sentir tan mal que le dejé hacer lo que quería. No deseaba que pensara que me pasaba algo. Lo que acontecía era que no me apetecía. Cuando terminamos se dio la vuelta y se durmió. Al final acabé llorando en la sala”, contó la joven a un grupo de apoyo que funciona en la oficina de Servicios Familiares del Piedmont, en Greensboro. Este tipo de violencia se repite todos los días y apenas se empiezan a tener cifras al respecto, pero se llama violación dentro de la pareja.

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