Pionyang lanza los primeros misiles desde marzo con el diálogo aún en suspenso

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COREA DEL NORTE MISILES

Seúl, 13 sep (EFE).- Pionyang anunció hoy su primera prueba de armas en nueve meses, la de un misil de crucero de largo alcance que fortalece sus capacidades para esquivar sistemas de defensa y que apunta a que el régimen sigue reacio a aceptar la oferta de diálogo estadounidense.

El ejército norcoreano realizó varias pruebas el sábado y el domingo, según informaron los medios del régimen, que hablaron de “éxito”.

Los proyectiles volaron durante más de dos horas en “órbitas en forma de ocho” y alcanzaron sus objetivos situados a unos 1.500 kilómetros de distancia tras sobrevolar territorios y aguas de Corea del Norte, según un texto de la agencia KCNA.

Ni la inteligencia militar surcoreana, japonesa o estadounidense parecieron detectar estos lanzamientos, según se desprende de lo dicho hoy por las tres partes.

El Estado Mayor Conjunto (JCS) surcoreano se limitó a afirmar en un comunicado que se está “realizando un análisis detallado (de los lanzamientos) en estrecha cooperación entre los servicios de inteligencia surcoreanos y estadounidenses”.

Por su parte, el Comando del Indo Pacífico estadounidense emitió otro comunicado asegurando que el Pentágono está “al tanto de los reportes sobre las pruebas de misiles de crucero” norcoreanas.

“Seguiremos vigilando la situación y estamos intercambiando información estrechamente con nuestros aliados y socios. Esta actividad subraya el enfoque continuado de la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial del país) en el desarrollo de su programa militar y las amenazas que representa para sus vecinos y la comunidad internacional”, añade el texto.

En Tokio, el ministro portavoz Katsunobu Kato, destacó la inquietud del Gobierno nipón por las pruebas de este nuevo armamento.

“Un misil que vuela unos 1.500 kilómetros sería una amenaza para la paz y la seguridad de la zona que rodea a Japón, por lo que estamos preocupados”, dijo.

PROYECTILES NO SANCIONADOS

A diferencia de los misiles balísticos que también ha desarrollado y probado el régimen, los proyectiles de crucero no están sujetos a sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por ser considerados en principio una amenaza armamentística de menor nivel.

Sin embargo, este tipo de misiles pueden volar a menor altura y con trayectorias muy planas (a diferencia de la parábola que trazan los misiles balísticos), lo que los hace difíciles de interceptar.

Además, en muchos casos soportan bien el peso de una ojiva nuclear.

Por ello, si lo dicho hoy por Pionyang es veraz, el régimen estaría sumando otro importante avance de cara a hacerse con activos que puedan burlar sistemas de radar y alcanzar objetivos en territorio surcoreano o nipón.

Pese a que el régimen sigue manteniendo una suerte de moratoria autoimpuesta desde 2017 con respecto a test nucleares y de misiles balísticos de alcance intercontinental (ICBM), las pruebas realizadas en los dos últimos años dibujan una estrategia centrada en diseñar proyectiles cada vez más ágiles y sofisticados.

Sería el caso de este nuevo misil de crucero y de sus misiles KN-23 y KN-24, capaces de trazar trayectorias “casi balísticas”.

OFERTA DE DIÁLOGO SIN RESPUESTA

Si bien esta última prueba no viola resoluciones de la ONU contra el régimen, tampoco envía un mensaje tranquilizador a Washington, que recientemente ha ofrecido reunirse “cómo y dónde sea” a Pionyang.

Al menos de manera pública, Corea del Norte, enfrascado en blindar sus fronteras para evitar la llegada de la pandemia a su territorio, parece estar ignorando por el momento esta propuesta para tratar de reavivar un diálogo estancado desde la fracasada cumbre sobre desnuclearización de 2019 en Hanói.

Así lo indica la reactivación de sus instalaciones para producir combustible nuclear denunciada por el Organismo Internacional de Energía Nuclear (OIEA) a final de agosto.

Al mismo tiempo, la capital norcoreana acogió el pasado jueves, para celebrar el 73 aniversario de la fundación del país, un desfile militar en el que el régimen optó por un perfil bajo, sin exhibir misiles ni enviar mensajes hostiles.

Kim Jong-un no pronunció discurso alguno, aunque lo dicho durante el acto tampoco se asemejó a una rama de olivo.

El propio líder norcoreano ni siquiera hizo acto de presencia en las pruebas de este fin de semana.

Sí estuvieron Pak Jong-chol, nombrado la semana pasada miembro del poderoso presidium del politburó del partido único, y dos figuras clave del programa de desarrollo de misiles norcoreano, Kim Jong-sik y Jong Il-ho.

Andres Sánchez Braun