La lucha por conseguir tarifas justas en colegios y universidades de Carolina del Norte se vistió de la tradición católica para presionar al gobernador y a la Asamblea General.

Por Walter Gómez | [email protected]

Raleigh, NC.- Soñadores, líderes de fe, aliados y comunidad en general se dieron cita el domingo 23 de diciembre frente al edificio del Sistema de Colegios Comunitarios para pedir al gobernador Roy Cooper y a la Asamblea General que en 2019 se apruebe una ley que permita a los estudiantes indocumentados pagar matrículas como residentes del estado en universidades y colegios del estado.

El evento,“No hay lugar en la posada”, que recuerda el peregrinar de José y María en busca de refugio a su llegada a Belén y las veces que les fue negado,  fue el escaparate para que los estudiantes y activistas  levantaran la voz por una acceso equitativo a la educación.

Ataviados como los peregrinos de Belén, los estudiantes denunciaron que en Carolina del Norte los jóvenes indocumentados y beneficiarios de DACA deben pagar un “precio prohibitivo” para ir a la universidad, como matrículas de ‘extranjeros’, las cuales son hasta cuatro veces mayores que las de un residente del estado.

“Si los estudiantes viven, trabajan y pagan impuestos, lo que ayuda a construir la economía de su estado, no deben ser penalizados con pagar matrículas cuatro veces mayores que las que paga  un residente del estado”, dijo a HOLA NEWS Ana Ilarraza Blackburn, enlace latino de la la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color Capítulo Carolina del Norte (NAACPNC) y copresidente de la Campaña de los Pobres en Carolina del Norte.

Opresiva e Inmoral

Para Blackburn, si el gobernador y los líderes políticos continúan con una posición de ignorar y negar el acceso igualitario para todos los estudiantes indocumentados a  la educación superior, esto representa una  acción que  “se llama opresión y es inmoral”, dijo la activista.

Y es que, según se dijo, por más de doce años los estudiantes sin documentos, que han crecido y estudiado en las escuelas del estado, se han visto castigados con el pago de matrículas hasta cuatro veces más altas que las que se requieren para un estudiante considerado como ‘residente’. Esto, aseguran, imposibilita los esfuerzos por alcanzar una educación superior y, en muchos casos, tienden a rendirse y dejar a un lado sus sueños de ser profesionales.

“Estamos aquí porque lo que nuestro estado y nuestros legisladores están diciendo literalmente es que no somos dignos de una educación superior”, dijo Raina Lee, estudiante imiembro  de la organización Asian Americans Toggether,  de Carolina del Norte.

“Mi DACA solo me permite vivir aquí pero no me abre las puertas para alcanzar mi potencial. Carolina del Norte no puede llamarse un lugar de oportunidades si no ofrece acceso a la educación superior para  todos los estudiantes inmigrantes del estado sin importar su estatus migratorio”, expresó María Gonzalez, del Consejo de Liderazgo de El Pueblo y miembro del equipo de trabajo de Estudiantes en Acción con los Campesinos (SAF).

Los organizadores explicaron que actualmente 18 estados tienen políticas de matrículas igualitarias y  como ejemplo  indicaron que en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, los estudiantes de fuera del estado pagan una matrícula de $34.938 por semestre, en comparación con los $8.910 para estudiantes considerados como residentes del estado.

El encuentro fue organizado, entre otros,  por El Pueblo, la Coalición de Educación Adelante, NAACPNC, Estudiantes en Acción con los Campesinos (SAF) y la Campaña de los Pobres.

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