POR LA RED HISPANA

No sólo el paso de los años y la vejez lleva a sufrir problemas de incontinencia urinaria. En muchos casos no está para nada asociado a la edad sino más bien a otras causas como la práctica de los deportes de impacto, el parto o el estreñimiento entre otros.

La pérdida del control de la vejiga es una patología muy común entre las mujeres y una gran generadora de momentos incómodos. Pero hay varias formas de corregir este problema.

La clave es reforzar

el suelo pélvico

Muchos de los problemas de incontinencia se deben a una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, el cual es el encargado de sostener la parte baja del abdomen: vejiga, útero, recto, intestinos. Reforzar estos músculos practicando con regularidad una serie de ejercicios, conocidos como ejercicios de Kegel, ayuda a evitar las pérdidas de orina.

Siéntate en el retrete, empieza a orinar y ve cortando el chorro contrayendo los músculos de la zona genital. Repite varias veces hasta que hayas vaciado totalmente la vejiga.

Cuando este ejercicio te resulte fácil significa que ya “dominas” tu suelo pélvico y entonces puedes empezar a trabajar los diferentes grupos musculares de la zona pélvica uno a uno.

¿Cómo prevenir la incontinencia urinaria prematura?

•Mantener el peso adecuado: El sobrepeso aumenta la presión en los músculos pélvicos que sostienen la vejiga y la uretra, lo que favorece la incontinencia urinaria.

•Evitar el estreñimiento: Los esfuerzos continuos al intentar evacuar también pueden acabar ocasionando pérdidas de orina.

•Orinar cuando lo necesites: Aguantar las ganas produce distensión de la vejiga y pérdida de tono muscular y elasticidad.

•Reducir ciertos alimentos y bebidas: El picante, los cítricos, las bebidas con gas y excitantes, como el té, el café, el chocolate, el alcohol, tienen sustancias que irritan la vejiga, lo que aumenta la frecuencia urinaria y produce urgencia para orinar.

Empezar a ejercitar durante el postparto: Hay que fortalecer el suelo pélvico antes de realizar ejercicios como los abdominales o incluso volver a correr debido al riesgo de prolapso.

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