Cientos de miles de afganos podrían buscar protección en la UE según el ICMPD

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Bruselas, 7 sep (EFE).- Cientos de miles de afganos podrían tratar de pedir asilo en la Unión Europea (UE) a medio plazo, según el director general del Centro Internacional para el Desarrollo de Política Migratoria (ICMPD), Michael Spindelegger, que explica en una entrevista a Efe que la llegada de esas personas dependerá de la actitud de los talibanes.

“Lo que pase en el próximo año y medio será decisivo. Los talibanes lo decidirán. Si no mantienen una mentalidad abierta y ponen mucha presión sobre los ciudadanos de Afganistán, saldrán nuevos flujos”, dice Spindelegger, de visita en Bruselas para reunirse con varios altos cargos de la Comisión Europea.

El director del ICMPD, exministro de Exteriores y de Finanzas y vicecanciller en Austria entre 2008 y 2014, recuerda que en los años noventa, cuando los talibanes se hicieron con el poder por primera vez en Afganistán, “la gente tardó un año y medio en decidirse a salir y el número de solicitantes de asilo en la UE se multiplicó por cinco”.

“El año pasado tuvimos 50.000 solicitantes de asilo (de Afganistán). Si son cinco veces más, significaría 250.000 o 300.000”, indica Spindelegger, aunque matiza que ello “no ocurrirá inmediatamente” sino que “habrá un periodo en que la gente observará lo que ocurra y decidirá si abandonar o no el país”.

Entre los factores que podrían impulsar a la población a huir mencionó la introducción de la sharia (ley islámica) o el endurecimiento de las medidas sobre los medios de comunicación o los negocios.

“Si se marchan, tendrá lugar una enorme crisis humanitaria hacia los países vecinos y desde allí no se sabe”, auguró.

Sin embargo, según el responsable de este organismo europeo, que tiene su sede en Viena, los talibanes no deberían tener interés en que abandonen el país personas que han sido formadas para trabajar en la Administración y en otros puestos relevantes.

“La pelota está en el tejado de los talibanes”, insiste.

LECCIONES DE LA CRISIS DE 2015

Para evitar que tenga lugar una crisis como la de 2015, cuando más de un millón de personas llegaron a la UE huyendo de la guerra en Siria, lo que creó enormes tensiones entre los estados miembros por las discrepancias sobre su acogida, “lo que hay que hacer es no cometer los mismos errores”, dice.

En primer lugar “hay que cooperar con los (países) vecinos. La UE y los estados miembros deberían estar activos para ayudar y apoyar a los países vecinos, que están acogiendo a los refugiados de Afganistán”, señala.

Después, “se debe tratar de seguir construyendo una única política de asilo, todavía estamos discutiendo sobre algunos puntos” y en tercer lugar, “hay que empezar los procedimientos con los países intermedios”, por ejemplo Turquía, para coordinar con ellos las medidas para ver cómo gestionar los flujos migratorios.

Uno de los elementos puestos de manifiesto en 2015 es que “los estados miembros son muy restrictivos” a la hora de aceptar a personas, por ejemplo a través de un corredor humanitario.

“Es una decisión política, cada uno decide. Algunos estados están más abiertos que otros”, reconoce.

Lo más importante, añade, es “ver cuáles son los objetivos comunes y los procedimientos (…) Qué pasa con la política de retornos. En eso hay que coordinarse más y encontrar una solución común”.

A nivel global, consideró urgente coordinar medidas con los países del entorno y en ese contexto mencionó “una propuesta interesante” presentada por Kazajistán, para que Afganistán pueda participar en el futuro en la actividad económica y el intercambio de bienes y servicios con países de la zona y no dependa solo de sus recursos y, sobre todo, del comercio de drogas, al que se dedican los talibanes.

El director del ICMPD reconoce que es una “preocupación realista” la posibilidad de que algunos terroristas se infiltren entre los flujos de refugiados que salgan del país.

“Por eso hay que prepararlo todo bien. Hace falta hacer controles previos, como propone el Pacto europeo de Migración y Asilo. Ver quién necesita protección y quién viene por otras razones diferentes”, de esa manera se evitará la acogida de terroristas, añade.

Según Spindelegger, lo ocurrido en Afganistán ha vuelto a poner de manifiesto que hace falta una política común en materia migratoria, por ejemplo para llevar a cabo el cribado previo y ver cómo repartir a los refugiados entre los estados miembros.

“Tener una política que permita apoyar a los países de origen y cooperar para evitar flujos masivos”, dice.

Aunque no cree que de momento se logre un compromiso entre los Veintisiete para un acuerdo sobre el Pacto europeo de Migración y Asilo, “este evento puede ser un empuje hacia a una solución común”, considera Spindelegger.

Marta Borrás

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