Una buena idea para celebrar a mamá en su día es preparar una cena ¡bien puesta! en el jardín. Ubíca la mesa en un lugar fresco y, a ser posible, en la sombra, para que puedas disfrutar de una comida o una cena agradable con una larga sobremesa.

Una vez situada en el lugar ideal, decide su look: informal o sofisticado.… Montarla en el jardín no significa renunciar al estilo. Mantelería, vajilla, cristalería y complementos decorativos te ayudarán a crear una mesa que se adapte a cada situación y momento. No olvides el glamour  y déjalo que se cuele en tu jardín.

Al aire libre las sobrias mantelerías se quedan, muchas veces, dentro de casa, pero si quieres montar una mesa más especial, el mantel es indispensable. Eso sí, si te decides a usarlo, apuesta por tejidos naturales, como algodones y linos. Y un consejo, en tonos neutros te permitirá mejores combinaciones y siempre lucirá perfecto.

La vajilla es el alma de la mesa, puesto que al usarla le indicas a mamá que te has tomado el tiempo para darle lo mejor. ¡Ni se te ocurra usar platos y vasos desechables!

Lo ideal para el exterior son modelos frescos, poco recargados, que tenga ese espíritu natural. Puedes jugar con porcelana lisa en distintos colores (el aire libre admite todo el arcoíris) o estampada.

El complemento que no puede faltar es la cristalería. Ahumados, azules, verdes, rosas,… copas, vasos y botellas de cristal se convierten en un objeto decorativo más en tu mesa.

No pueden faltar en una mesa de exterior  las flores. Son imprescindibles para proporcionar belleza natural al conjunto. Pueden ser del mismo jardín o un elaborado ramo adquirido para la ocasión. Y, por supuesto, las velas.

En cuanto al menú, está de más recordarte que debe ser su comida favorita o algún platillo exótico.… La idea es sorprenderla.

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