Católicos piden fin del uso de la pena de muerte

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La ejecución este jueves del conocido como ‘Asesino de la I-95’ llevó a los líderes de la Iglesia Católica a pedir al gobernador se detengan las condenas de pena capital.

Por Mayra Arteaga | [email protected]

Jacksonville, FL.– Gary Ray Bowles, conocido por los brutales asesinatos cometidos en la década de los 90’s y quien adquiriera el sobrenombre de ‘El Asesino de la I-95’, fue ejecutado la noche de este jueves 22 de agosto, por el asesinato del Walter Hinton, ocurrido en 1994.

Bowles, considerado uno de los asesinos en serie más destacados de la Florida, confesó haber matado a Hinton y a otras cinco personas más, hechos que aseguró le causaban placer.

Este es el más reciente castigo de uso de la pena capital en Florida, hecho que la Iglesia Católica de la Florida condenó y pidió al gobernador Ron DeSantis terminar con la práctica de este castigo.

En una carta al gobernador DeSantis, Michael Sheedy, director ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Florida,  reconoce que las acciones de Bowles causaron graves daños a las víctimas, a sus seres queridos y a la comunidad. Pero también señala  la historia de trauma infantil de Bowles como víctima de abuso, falta de vivienda, y prostitución infantil, con lo que buscaba convencer al gobernador de suspender la ejecución programa para Bowles.

“Terminar intencionalmente la vida del Sr. Bowles es innecesario. La sociedad puede mantenerse a salvo de cualquier acción violenta futura suya a través del encarcelamiento de por vida, sin libertad condicional. El homicidio premeditado y sancionado por el estado del Sr. Bowles solo perpetuaría el ciclo de violencia que lo victimizó y que luego perpetuó”, reza el documento enviado por Sheedy.

La Iglesia católica ha abogado durante mucho tiempo por el fin del uso de la pena de muerte. Precediendo cada ejecución durante casi cuatro décadas, los obispos de Florida han instado a los gobernadores a conmutar la sentencia de los condenados a cadena perpetua.

Esta es la segunda sentencia de muerte firmada por el gobernador DeSantis en lo que va de su mandato.

Antes de la ejecución programada de Bowles, los fieles católicos y los miembros de la comunidad se reunieron en diferentes ciudades de Florida en vigilias para orar por las víctimas de crímenes violentos y sus familias, por los condenados a muerte y por el gobernador,  mientras este confrontaba la decisión de proceder con la ejecución y para poner fin al uso de la pena de muerte.

Una historia de abuso

Según los registros de la vida de Gary Ray Bowles, este atacó a hombres mayores y homosexuales hace 25 años.

Ahora de 57 años, Bowles ofreció varias entrevistas en las que confesó sus asesinatos y en las que mencionó que cada uno de ellos le produjo un “extremo placer”.

Bowles comenzó su matanza de ocho meses en marzo de 1994 y dejó a sus víctimas a lo largo de la Interestatal 95, lo que le valió el apodo de “El Asesino de la I-95”.

Los fiscales dijeron que se aprovechó de los hombres homosexuales por dinero y les ofreció placeres sexuales (sexo oral) y luego los mató. En cada caso, Bowles llenó la garganta de la víctima con objetos, incluidos trapos y un juguete sexual, dijeron las autoridades.

“Probablemente lo disfrutó después de un tiempo”, dijo el detective de Daytona Beach Thomas Youngman. “¿Por qué matas gente después del primero? El primero podría ser un error, tal vez. Pero luego, el segundo, está bien, tal vez te dé eso. ¿Pero el tercero, cuarto, quinto y sexto? ¿Cuándo te detienes?”, cuestionó el detective.

Bowles finalmente fue capturado cuando dejó un recibo con su nombre en la escena de uno de los asesinatos, en la ciudad de Jacksonville Beach. Confesó haber matado a seis hombres en tres estados, con víctimas en Florida, Maryland y Georgia.

De acuerdo a los registros del caso, Bowles creció en West Virginia. Huerfano de padre seis meses antes de nacer, el niño y su hermano mayor crecieron junto a su madre y su padrastro, un alcohólico que abusaba físicamente de los niños y de la madre de estos.

A la edad de 13 años, Bowles no resistió las terribles golpizas de su padrastro y decidió defenderse, golpeándolo con un objeto contundente y dejándolo en estado crítico.  La madre del joven no se puso de su lado y una vez el padrastro se recuperó lo corrió de la casa, dejando al niño sin un hogar.

Sobrevivió en las calles practicando la prostitución y a los 20 años fue arrestado por asaltar sexualmente a su novia y golpearla violentamente, pagando seis años de prisión. Una vez liberado, volvió a la cárcel por dos años más, acusado de hurto.

No fue hasta 1994 que su frenética ansia de asesinar se destapó, tras acabar con la vida de John Hardy Roberts, en Daytona Beach. Luego de eso, pasó seis meses asesinado a hombres homosexuales en el condado Nasau, Jacksonville, Savannah, GA, Atlanta y en el condado Montgomery, en Maryland.

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