Canarias se resiste a ser la Lesbos del Atlántico

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ESPAÑA MIGRACIÓN

Las Palmas de Gran Canaria (España), 20 nov (EFE).- Las Islas Canarias volvieron a lanzar este viernes un mensaje rotundo: el archipiélago no puede ser el único lugar de España, ni de la Unión Europea donde se queden todos los migrantes africanos -más de 18.000 en lo que va de año- que lleguen a sus costas, unas palabras que encierran el temor de convertirse en una réplica atlántica de las islas mediterráneas de Lesbos y Lampedusa.

Ese temor se basa en las impresionantes cifras de llegadas de embarcaciones precarias -conocidas como pateras o cayucos- que arriban diariamente al archipiélago, frontera sur con Europa, que aunque distan de alcanzar las 31.678 personas del año 2006, son las segundas mayores de la historia, y la aparente incapacidad de las autoridades para gestionar una crisis humanitaria de estas dimensiones.

Entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de este año han llegado de forma irregular a Canarias 16.760 personas (18.300 según el Gobierno insular), un 1.019 % más que en el mismo periodo de 2019, de acuerdo al último balance del Ministerio español del Interior, y en el muelle pesquero de Arguineguín (Gran Canaria), donde en agosto se montó un campamento provisional de emergencia para 400 inmigrantes, se hacinaban en los últimos días más de dos millares.

Con “carácter de urgencia”, el Gobierno español anunció hoy que habilitará campamentos con 6.000 plazas en las islas de Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura para ir acogiendo a los migrantes que ahora se reparten por 17 complejos turísticos. De forma paralela, se trabajará para dotar otras 7.000 plazas estables en el interior de inmuebles.

“Podríamos haber llegado antes”, reconoció el ministro español de Migraciones, José Luis Escrivá, de visita este viernes en Gran Canaria.

El realojamiento de los migrantes llega después de días de denuncia por parte de autoridades locales, vecinos y ONG sobre la situación de hacinamiento que sufre el muelle pesquero de Arguineguín donde “es muy difícil, simplemente, respetar la distancia” como exige la normativa por la pandemia de coronavirus, aseguraba hoy en una entrevista con EFE Íñigo Vila, director de Emergencias de Cruz Roja Española.

La ONG quiere desmantelar cuanto antes ese campamento y emplear el puerto de Arguineguín como hizo siempre, solo para las primerísimas atenciones tras el desembarco. Pero ni siquiera está segura de que pueda desmontarlo tan rápido ya que, aunque en los últimos dos días han disminuyendo las llegadas no es posible saber si se reactivarán de nuevo.

DERIVACIONES A LA PENÍSULA

La presión migratoria, que se concentraba tradicionalmente en las costas del Estrecho y del Mediterráneo, se ha desplazado hacia las costas del sur de Marruecos y sobre todo del Sáhara Occidental, donde se han trasladado tanto los candidatos a la emigración como las mafias que los trasladan, según coinciden todos los expertos.

En los últimos informes oficiales no se detalla la nacionalidad de los llegados a Canarias por mar, ya que la mayoría en un primer momento oculta ese dato para dificultar su devolución, pero fuentes policiales señalan que la gran mayoría de los que han accedido a las costas del archipiélago español en las últimas semanas son marroquíes.

Según el ministro español de Migraciones, “el 90 %” de los 18.348 inmigrantes que han llegado en pateras o cayucos a las islas en lo que va de año “son expulsables a sus países de origen”, por lo que confía en que el impulso a los acuerdos de devolución que España mantiene con Marruecos, Mauritania y Senegal, principales emisores de migrantes, permitan aliviar pronto la presión que soporta Canarias.

En cuanto a los traslados a la península, se ceñirán exclusivamente a personas en situación de vulnerabilidad.

Las derivaciones a la Península siguen siendo una exigencia del Gobierno regional canario, porque es una “obligación solidaria” establecida en el pacto europeo de asilo y migraciones, al que se oponen países como Polonia o Eslovaquia, y porque las islas sólo pueden acoger a un porcentaje de los inmigrantes que llegan.

“Canarias se rebela, se revira y se opone a ser el único lugar de España donde tenga que quedarse toda la inmigración irregular. Hay un pacto por la migación y el asilo que dice rotundamente que Europa tiene que ser solidaria con las personas que llegan a los territorios fronterizos (…) Se lo digo con rotundidad al Gobierno de España y a la UE: Canarias no aceptará que toda la inmigración quede en Canarias”, reiteró hoy el presidente regional, Ángel Torres.

UN PLAN DE ACOGIDA DE 84 MILLONES DE EUROS

El plan de acogida diseñado por el Ejecutivo español supondrá una inversión de 84 millones de euros, 41 de ellos procedentes de los fondos de recuperación de la UE.

No incluye la tutela de más de 2.000 menores extranjeros no acompañados, que supone para las arcas del Gobierno canario un gasto de 20 millones de euros que no puede asumir en solitario.

Además de la ayuda de la Unión Europea, el Gobierno español busca también el apoyo de las agencias de la ONU para reconducir la crisis migratoria canaria, especialmente de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Su tarea, dijo hoy la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, consistirá, entre otras cosas, en “acoger sobre todo a quienes son beneficiarios del derecho de asilo o de refugio en España”, aunque las agencias de Naciones Unidas también deben respaldar “aquellas repatriaciones de migrantes irregulares que volverán a sus países de origen”.

“Hay un mensaje muy claro de compromiso por parte de España para gestionar la migración como siempre lo ha hecho, de manera responsable y solidaria, pero también con tolerancia cero hacia las redes criminales que en estos momentos vemos que están traficando con personas”, aseguró González Laya.

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