Muchas personas gustan cambiar los rines de sus autos para personalizarlos o hacerlos lucir más deportivos. Pero tomar esta decisión puede beneficiar o afectar el desempeño del auto de acuerdo a las decisiones que se tomen.

Decidirse por los rines que se quieren es casi como elegir los zapatos que se van a usar. Si quedan apretados lastiman los pies, si son grandes se salen. Lo mismo puede pasar con el rin que calce el automóvil.

Por eso, al tomar la decisión hay que tener en cuenta los siguientes pasos:

El tamaño debe ir con la llanta

Lo primero es revisar el ancho y el alto del rin. Si el carro viene con rin 17 de fábrica y quieres cambiarlo, mantén esas pulgadas tanto para el nuevo rin como para la llanta. Si lo cambias por uno más pequeño, por ejemplo, puede cambiar el punto de equilibrio del auto, lo que podría hacerlo inestable.

Personalizar, pero con límites

Si deseas aumentarle las pulgadas y hacer que el carro se vea más deportivo, el cambio no debe superar en más de tres pulgadas el rin original, ya que el auto pierde amortiguación y va empezar a sentirse brusco, a caer duro y la suspensión sufrirá mucho.

Ojo al material

Se fabrican en hierro, antimonio y aluminio. Este último es el material más popular porque es más liviano y no se recalienta tanto como los demás. Comprar una marca reconocida es recomendable pues garantiza su calidad y reduce las posibilidades de romperse y causar un accidente.

El diseño importa

Los expertos  recomiendan no tener unos rines muy sellados para evitar altas temperaturas en los frenos y que los espacios entre las aspas sean amplios para mejor refrigeración.

Lo primero que debes hacer luego de ‘calzar’ tu vehículo en nuevos rines es llevarlo al taller para una alineación y balanceo. De esta manera te aseguras  que el auto no pierda desempeño.

*Por Juan David Umaña, elcolombiano.com

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