Busca donaciones para seguir ‘regalando vida’

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Por Mayra Arteaga | [email protected]

•Pese a exponer su propia existencia y  agotar sus propios recursos, el chileno Einer Rubilar busca el apoyo de los latinos para  continuar su proyecto de apertura de pozos en comunidades pobres de África.

Charlotte, NC.- A Einer Rubilar le ha tomado más de un año recuperar su vida y su movilidad luego de contraer malaria cerebral en Uganda, país al que ha consagrado su trabajo voluntario en los últimos  13 años para ayudar a cientos de niños a tener una mayor esperanza de vida a través del consumo de agua potable.

Irónicamente, en su afán de evitar la muerte de niños y adultos causada por enfermedades gastrointestinales relacionadas al ingerir agua contaminada, la malaria se apoderó de él en 2016, dejándolo en coma y llevándolo por un largo calvario en el que ha tenido a reaprender a hablar, leer, escribir, caminar y retomar las riendas de su vida.

“Ha sido un dura experiencia de la que milagrosamente salí vivo, pero la depresión me ha rondado constantemente ante la frustración de no poder tener la movilidad y habilidades que tenía antes, aunque eso no me detiene y quiero regresar a África a continuar con mi trabajo”, dijo Rubilar a HOLA NEWS, quien por el momento se ayuda con un  par de muletas para poder caminar.

Cambiando vidas

Einer Rubilar comenzó a viajar a África desde 2005, como una forma de vacacionar y disfrutar de la exótica naturaleza del continente negro. En uno de tantos viajes, comenta que llegó a Uganda en una tarde de lluvia y mientras el guía lo conducía hacia su destino vio a afanados niños recogiendo agua de las calles en unos contenedores amarillos.

“Le pregunté al guía que para qué recogían el agua y este me dijo que les servía para beber y para dar de beber a sus animales. Eso me pareció inconcebible  y en ese mismo viaje decidí que construiría un pozo y así los hice, luego fueron dos y hoy en día son más de 80”, relató Rubilar, quien ocupó su propio dinero para construir los pozos y luego, sus amigos fueron donando para continuar la obra.

Esta obra,  iniciada por la pura caridad de su buen corazón, ha servido para que cientos de niños hayan sobrevivido a enfermedades estomacales relacionadas al consumo de agua contaminada y ahora puedan soñar con un futuro.

“Además de los pozos hemos creado también una pequeña escuela en la que enseñamos a los niños y hasta están aprendiendo español conmigo”, dijo entusiasmado este emprendedor chileno quien cuenta los días para poder volver y continuar su obra, mientras se recupera en Charlotte en casa de unos amigos.

Según comentó a este medio,   los resultados del consumo de agua potable son palpables en los centros de salud locales, donde la cantidad de enfermos por males estomacales o relacionados al agua contaminada se han reducido en casi un 90 por ciento. “Siguen llegando enfermos pero ya no porque no puedan tener agua potable”, dijo sonriente.

Busca solidaridad

“En Estados Unidos y en casi toda América Latina damos por seguro que abrimos el grifo y tendremos agua potable, fría o caliente, según queramos, pero hay muchos países como en África en los que tener agua potable hace la diferencia entre la vida y la muerte, entre el subsistir y el planificar para el futuro”, reflexionó Rubilar, quién creó la organización Begin Anew para continuar su obra.

Según explicó, construir un pozo tiene un costo promedio de $2.500  pero causa un impacto positivo en la vida de cientos de personas dentro de una comunidad.

“Cualquier donación es bienvenida. Nos ayudará a continuar el proyecto  y la intención que tenemos ahora de ir a la zona fronteriza  donde se encuentran los refugiados y que están viviendo en condiciones insalubres y sufriendo todo tipo de calamidades. Tener algunos pozos podría ayudarles a aliviar un poco la carga que llevan ahora mismo”, sostuvo Rubilar.

Para donar al proyecto  de la organización Begin Anew, puede visitar  la página www.eanew.org, mandar un correo a [email protected] o llamar a Einer Rubinar al (856) 419-6332.

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