Bruselas niega que Lufthansa vuele aviones vacíos para conservar sus “slots”

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Bruselas, 13 ene (EFE).- La Comisión Europea rechaza que la aerolínea alemana Lufthansa esté obligada efectuar 18.000 vuelos de aviones vacíos para no perder sus “ventanas de vuelo” y defiende el vigente sistema de “slots” adaptado a la pandemia, que Bruselas entiende alivia a las aerolíneas al tiempo que preserva la competencia.

“Para la Comisión, los vuelos vacíos son malos para la economía y el medioambiente y por eso ha tomado medidas desde el inicio de la pandemia”, declaró este jueves a la prensa el portavoz de Transporte de la Comisión Europea, Stefan de Keersmaecker.

En circunstancias normales, las aerolíneas en el espacio europeo deben de utilizar el 80 % de los derechos de vuelo que tengan asignados, o perderán esos “slots” el año siguiente.

La lógica es buscar un equilibrio para que las aerolíneas puedan mantener las rutas que han construido durante años al tiempo que se permite a otras compañías competir en esos mismos trayectos.

Durante la pandemia, la Comisión redujo del 80 al 50 % los “slots” que las compañías deben utilizar, y añadió una cláusula adicional sobre “acontecimientos inesperados” en función de las restricciones que puede “justificar” que se utilice incluso menos de ese 50 % de ventanas de vuelo acordadas, precisamente para evitar que las compañías tengan aviones vacíos en el cielo.

Todas las aerolíneas europeas se han acogido a esa medida, indican fuentes europeas, que incluyen a Lufthansa y sus filiales (Brussels Airlines, Swiss y Austrian).

“Las compañías pueden pedir no usar los ‘slots'” en circunstancias excepcionales, lo que supone un “alivio adicional” para las aerolíneas, subrayó De Keersmaecker.

La reacción del Ejecutivo comunitario se produce después de que Lufthansa haya indicado que se plantea cancelar 33.000 vuelos entre enero y marzo ante la caída de las reservas por la variante ómicron, pero esgrime que tendrá que hacer despegar 18.000 aviones para vuelos “inservibles”, según informaciones aparecidas a inicios de enero en el portal belga Mediahuis.

De estos, 3.000 corresponderían a su filial Brussels Airlines, lo que ha llevado al Gobierno belga a pedir a la Comisión que se replantee el sistema de atribución de “slots”.

Sin embargo, la Comisión no tiene constancia de esa circunstancia y, según datos de Eurocontrol, el pasado 9 de enero se operaron en la UE 1.867 respecto a los 2.719 de ese mismo día en 2019.

Esos datos no anticipan la debacle por ómicron que proyecta Lufthansa, compañía de bandera de Alemania que durante la pandemia ha recibido 9.000 millones de euros en ayudas de Estado, aprobadas por la Comisión Europea, y que tiene “justificación” del operador germano para no respetar el 50 % de sus “slots”.

De hecho, Bruselas espera un aumento de los vuelos este invierno respecto al de 2021, apuntan fuentes europeas, y para la temporada de verano de 2022 (del 28 de marzo al 29 de octubre) ha propuesto elevar al 64 % el uso de los “slots” para poder conservarlos el año siguiente.

La compañía germana, atacada por esta polémica por la aerolínea irlandesa Ryanair, que ha pedido a la Comisión que ignore las “falsas afirmaciones” de otras aerolíneas sobre los “slots”, está teniendo dificultares para recuperar su volumen de tráfico previo a la pandemia.

España, por ejemplo, operó la pasada semana 3.179 vuelos, un 11 % menos que en el mismo período de 2019, mientras que Alemania ha volado 3.173 aparatos en ese tiempo, una caída del 32 % respecto fechas anteriores a la pandemia, según datos de Eurocontrol.

Desde Bruselas señalan que si Lufthansa quiere anular vuelos porque no los considera rentables, es dueña de decidir sobre su política comercial y Ryanair le ha sugerido que la solución podría ser vender sus billetes “a precios más económicos”.

En un comunicado, la aerolínea irlandesa acusó a su rival alemana de “justificar sus intenciones” con el argumento medioambiental cuando “está haciendo todo lo posible para proteger sus slots” y “bloquear la competencia” que plantean las aerolíneas de vuelos económicos en “grandes aeropuertos centrales” como Fráncfort, Bruselas Zaventem o Viena.