Bruselas adopta nuevas directrices para las ayudas de Estado regionales

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Bruselas, 19 abr (EFE).- La Comisión Europea (CE) ha adoptado nuevas directrices sobre ayudas de Estado regionales, con las que fija las normas que permiten a los países dar a las empresas apoyo público para respaldar el desarrollo económico de las áreas más desfavorecidas de la Unión Europea.

Las directrices revisadas entrarán en vigor el 1 de enero de 2022, según indicó Bruselas este lunes en un comunicado, y prestan especial atención a las transiciones ecológica y digital.

“Permitirán a los Estados miembros ayudar a las regiones europeas menos favorecidas a recuperar terreno y reducir disparidades en términos de bienestar económico, ingresos y desempleo”, declaró la vicepresidenta de la CE encargada de Competencia, Margrethe Vestager.

El Ejecutivo comunitario adoptó las nuevas normas tras una evaluación en 2019 de las reglas actuales y una consulta sobre el proyecto entre las partes interesadas, como Estados miembros, autoridades regionales y locales o asociaciones empresariales.

La revisión aumenta el nivel máximo de ayudas para apoyar los objetivos del Pacto Verde Europeo y de la Estrategia Digital, “facilitando incentivos adicionales para las inversiones en las zonas desfavorecidas de la UE”.

Además, las directrices incluyen “diversas bonificaciones” de los niveles máximos de ayuda para las regiones ultraperiféricas, como Canarias, y también para las zonas fronterizas, para las zonas de transición justa en las áreas más desfavorecidas y para las zonas con despoblación.

Bruselas precisó que las pequeñas y medianas empresas (pymes) también mantienen unos niveles máximos de ayuda más elevados que las grandes compañías.

Asimismo, se incrementa la cobertura global de las ayudas regionales al 48 % de la población de la UE, frente al 47 % anterior.

Igualmente, se actualiza la lista de las denominadas “regiones a”, que incluyen las ultraperiféricas y aquellas cuyo PIB per cápita es inferior o igual al 75 % de la media de la UE, así como el repertorio de las “regiones c” constituido por antiguas “zonas a” y regiones poco pobladas.

La actualización se ha llevado a cabo con arreglo a las estadísticas de Eurostat sobre el PIB (2016-2018) y el desempleo (2017-2019).

Por otro lado, la validez de los mapas de ayudas regionales para el período 2022-2027 incluirá una revisión intermedia en 2023 a partir de estadísticas actualizadas, “con el fin de reflejar la evolución más reciente de la economía y de permitir a las regiones recuperarse de la crisis”.

Las directrices revisadas simplifican la estructura de las normas, aclaran algunas definiciones y terminología e introducen cambios derivados del Pacto Verde Europeo y de las Estrategias Industrial y Digital de la UE.

Se han actualizado, por ejemplo, el ámbito de aplicación sectorial de las directrices y los criterios seguidos para equilibrar las repercusiones positivas de la ayuda con sus consecuencias negativas sobre la competencia y el comercio, explicó la Comisión.

“Este ejercicio puede tomar ahora en consideración otros efectos positivos y negativos, como la contribución sustancial a la transición ecológica y digital o algunas externalidades negativas derivadas de ellas”, agregó el Ejecutivo comunitario.

Al mismo tiempo, las normas “mantienen sólidas salvaguardas que impiden a los Estados miembros usar dinero público para activar la deslocalización de puestos de trabajo de un Estado miembro de la UE a otro”.

Los Estados miembros pueden ya notificar a la Comisión sus futuros mapas de ayudas regionales, que deben ser aprobados por Bruselas.