Brasil prepara una ofensiva diplomática por las quejas de Europa sobre la Amazonia

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Brasilia, 16 oct (EFE).- El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, dijo este miércoles que el Gobierno de Jair Bolsonaro usará la “diplomacia” para responder al malestar manifestado por algunos países europeos por la creciente deforestación en la Amazonia.

“Tenemos que hacer negociaciones diplomáticas, pero también en cuestiones medioambientales”, declaró Mourao al comentar una carta remitida por las embajadas de Alemania, Francia, Dinamarca, Italia, Holanda, Noruega y el Reino Unido en Brasil, que alertaron sobre el posible impacto de esa degradación en asuntos comerciales.

“Nuestros esfuerzos colectivos por generar mayores inversiones en la producción agrícola sustentada y mejorar el acceso de productos obtenidos de forma sustentable a los mercados también podrían apoyar el crecimiento económico de Brasil”, indica la nota.

El texto dice, sin embargo, que mientras “los esfuerzos europeos buscan cadenas de abastecimiento no vinculadas a la deforestación, la actual tendencia en Brasil hace cada vez más difícil, para las empresas e inversores, atender sus criterios ambientales, sociales y de gobernanza”.

Esas críticas, que ya fueron expuestas a Brasil hace meses por representantes de cuarenta fondos de inversión globales, se suman a las que han volcado contra la gestión medioambiental del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro poderosas empresas y bancos del país.

Este mismo martes, unas 200 organizaciones de la sociedad civil, empresas del agronegocio y el sector financiero también presentaron al Gobierno una serie de medidas para reducir la deforestación en la Amazonia brasileña, que continúa en niveles alarmantes.

En 2019, que coincidió con el primer año en el poder de Bolsonaro, la pérdida de cobertura vegetal en el bosque tropical más grande del planeta se disparó un 85 %, hasta los 9.165 kilómetros cuadrados, su mayor nivel desde 2016, según datos oficiales.

En los ochos primeros meses de este año, las alertas de deforestación disminuyeron un 4,94 % frente al mismo periodo de 2019, hasta llegar a los 6.099 kilómetros cuadrados, una cifra aún elevada pese a la reducción porcentual.

El vicepresidente Mourao, quien dirige un consejo gubernamental creado para poner coto a esa situación, dijo que uno de los primeros pasos de la “ofensiva diplomática” pudiera ser la organización de un viaje a la Amazonia con embajadores de países europeos, a fin de que conozcan la realidad de la región.

Mourao sostuvo que Brasil “no niega ni esconde información sobre la gravedad de la situación”, pero aclaró que el Gobierno “no acepta narrativas simplistas o distorsionadas” que, en su opinión, imperan en “algunas partes del mundo sobre la Amazonia”.

También reiteró que, en algunos casos, sobre todo cuando se trata de países europeos, la crítica a Brasil por la deforestación forma parte de una “estrategia comercial” relacionada con la protección de mercados.

“Hay barreras tarifarias y no tarifarias”, y esas críticas “son a veces una de esas barreras”, declaró.

La creciente deforestación en la Amazonia y los graves incendios en la zona que alarmaron el año pasado a gran parte de la comunidad internacional han sido atribuidos por organizaciones ecologistas a las “agresivas” políticas de Bolsonaro para la región, que apuntan a liberar las actividades productivas en ese pulmón vegetal.

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