Brasil dice que la problemática ambiental se agravará sin un acuerdo UE-Mercosur

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MERCOSUR UE

Río de Janeiro, 22 sep (EFE).- El Gobierno del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, respondió este martes a la decisión de Francia de mantener su rechazo a la aprobación del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, y advirtió que de negarse el pacto podría agravarse la problemática ambiental de la región.

“La no entrada en vigor del Acuerdo Mercosur-UE enviaría un mensaje negativo y establecería un claro desincentivo a los esfuerzos del país por fortalecer aún más su legislación ambiental”, señala un comunicado conjunto de los ministerios de Relaciones Exteriores y Agricultura, divulgado este martes.

En la nota, el Gobierno también indicó que la no aprobación del pacto tendría “implicaciones sociales y económicas negativas” para ambos bloques.

La respuesta del Gobierno de Bolsonaro se da luego de que el pasado 18 de septiembre Francia reiterara su rechazo al pacto por motivos medioambientales y exigiera a los países que conforman el bloque del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) más protección para la Amazonía y un mayor compromiso con el Acuerdo de París sobre el clima.

El acuerdo entre la UE y el Mercosur, que supone el mayor pacto comercial jamás alcanzado por ambas partes al crear un mercado de 780 millones de consumidores, fue firmado a finales de junio de 2019 después de 20 años de negociación.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ya había amenazado con vetarlo en agosto de ese mismo año cuando los incendios de la Amazonía, provocados en su mayoría por la deforestación, generaron indignación mundial.

El mandatario francés ratificó su posición este viernes después del informe presentado por una comisión independiente de expertos sobre el asunto.

Frente al nuevo llamado de Francia para vetar el pacto, el Gobierno de Brasil refutó la posibilidad de que el acuerdo aumente la destrucción de la selva debido al incremento de la producción agropecuaria para cumplir con las exportaciones.

“Brasil ya ha demostrado que puede aumentar su producción de carne, soja y maíz mientras reduce la deforestación. De 2004 a 2012 (durante los mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff), la deforestación en la región denominada Amazonía Legal cayó un 83 %, mientras que la producción agrícola aumentó un 61 %”, señaló el Gobierno.

En este sentido, el Ejecutivo del líder ultraderechista recordó que la trazabilidad de las exportaciones de carne vacuna a la UE (el rastreo desde su origen para asegurar que la proteína no proviene de acciones que promueven la deforestación) ya está en plena vigencia y son una norma que Brasil cumple en la actualidad.

Sobre el tema relacionado con los gases de efecto invernadero, el Gobierno brasileño indicó que el impacto de las emisiones con la entrada en vigor del acuerdo sería “insignificante” ya que el Mercosur sería responsable de menos de una sexta parte de las emisiones de gases de la UE.

BRASIL REITERA LA DEFENSA DE SU POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL

La nota también se refirió a la política ambiental vigente en el país, donde destacó las acciones mediante las cuales promueve la protección de la vegetación nativa.

“El informe también ignora el progresivo fortalecimiento de la legislación ambiental en el país. Brasil fue pionero en políticas de conservación, con la implementación de su primer Código Forestal en 1934. Gracias a este esfuerzo de larga data, más del 66 % del territorio brasileño está cubierto por vegetación nativa”, indicó.

Recordó igualmente que en el acuerdo está presente el principio de precaución, según el cual, si existe evidencia de que una actividad puede causar daños irreversibles al medio ambiente, “la ausencia de certeza científica absoluta no debe utilizarse como motivo para posponer medidas efectivas y económicamente viables para prevenir la degradación ambiental”.

De acuerdo con el Gobierno de Bolsonaro, las conclusiones del informe “reflejan las preocupaciones proteccionistas de los segmentos europeos” al dar preferencias a quienes siguen los métodos de producción europeos, sin tener en cuenta las condiciones climáticas y geográficas de los países del Mercosur que les impide seguirlos.

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